San Diego Padres: mucho ruido y pocas nueces

Los San Diego Padres, después de un año lleno de optimismo, se despiden del 2020 con una barrida cortesía de los Dodgers.

San Diego Padres: mucho ruido y pocas nueces

El invierno pasado los San Diego Padres anunciaron que recuperaban el color marrón para sus uniformes. Ese cambio les ha devuelto algo de la gloria del pasado. Les ha retrotraído a los tiempos de Tony Gwynn, Dave Winfield, Steve Garvey y compañía. 2020 ha sido la primera campaña con un balance positivo en 10 años. Y la primera aparición del equipo en octubre desde 2006.

Los Padres han sido una de las mayores alegrías de este 2020. Durante buena parte de la temporada regular han sido el equipo que había que ver. Su juego ha sido fresco, intenso, sincero y divertido. Más que un equipo de Grandes Ligas parecían un grupo de amigos jugando vitilla después del colegio. Una auténtica bendición.

El éxito se ha basado en una ofensiva explosiva y descarada que ha sido capaz de anotar 5.42 carreras por encuentros (solo Braves y Dodgers han anotado más). Cuando todo parecía perdido, el desparpajo de Fernando Tatís Jr. se ha contagiado a tres fichajes megálomanos de A.J. Preller que llevaban camino de convertirse en contratos con patas. Machado, Hosmer y Myers han sido tres escuderos de lujo (algo más que eso en el caso de Machado) que tras algunos años de dudas han vuelto a hacer que nos levantemos del sillón.

Un final con sabor agridulce

Sin embargo, los Padres han terminado el año siendo barridos por los Dodgers y dejando dudas en algunas facetas del juego. Es cierto que son un equipo joven al que aún se le augura un futuro prometedor, pero lo mismo pensábamos de los Cubs hace cuatro años…

El problema evidente de los Padres en estos playoffs ha sido la rotación. Perder a tu abridor número uno y número dos no es plato de bueno gusto para nadie, pero San Diego no ha sido el único equipo en verse castigado por esto. De hecho, durante este octubre la norma ha sido la de encontrarnos con equipos que llegaban con las rotaciones muy mermadas. En la mayoría de los casos las gerencias y los entrenadores se han puesto creativos y han sido capaces de salir del paso. En San Diego, sin embargo, los titubeos y las inseguridades han llevado al equipo a un final bastante anticlimático.

En la serie de comodín ante los Cardinals se apostó por Chris Paddack. La apertura del diestro, después de una temporada regular decepcionante, fue mala. Paddack ha pasado en estos playoffs de abrir el primer choque a no lanzar absolutamente nada más. Esto dice poco sobre los Padres: el que creías que era tu ace no te ha servido ni para lanzar como relevista en una serie de juegos en los que has sobreutilizado al bullpen.

La Serie de División ante lo Dodgers se inauguró con otro fallo de planificación garrafal. Mike Clevinger, que llevaba varios días entre algodones y con problemas en el codo, fue el encargado de abrir el primer partido. No duró ni dos entradas completas y acabó saliendo del roster con destino a la lista de lesionados. Una auténtica chapuza.

Además habría que decir que la estrategia de Jayce Tingler, manager de los Padres, de usar a Clevinger como una especie de Cid Campeador fue perjudicial para su equipo en dos aspectos. En primer lugar lo evidente, el pitcher no estaba para lanzar y eso afectó a las opciones de victoria del equipo. Pero al mismo tiempo es probable que no mandara un mensaje positivo al resto del staff de pitcheo. El manager tuvo más confianza en un pelotero lesionado que en ellos.

Otro asunto que llama poderosamente la atención es la reticencia de los Padres a usar a MacKenzie Gore. Gore es un super novato. Un lanzador zurdo que lleva varios años con el cartel de estrella al cuello. En una temporada atípica hemos visto a algunos peloteros debutar en postemporada. Los Padres, a pesar de la necesidad, no se la han jugado. Desconozco si Gore ha tenido problemas físicos, quizás ese es el motivo por el que no ha lanzado en playoffs. Lástima que no se tomara la misma decisión con Clevinger.

El futuro de los San Diego Padres

Las sensaciones de los Padres para el medio/largo plazo son buenas. Hay un core de peloteros muy interesantes bajo control de la organización sobre los que construir un proyecto ganador. Pero también hay algunas dudas.

Hosmer y Myers vienen de hacer su mejor temporada en mucho tiempo. Además la muestra ha sido pequeña en 2020. Lo normal es esperar una regresión en las próximas temporadas. Jake Cronenworth ha sido una de las revelaciones y aspira a hacerse con el premio a Novato del Año. ¿Es flor de un día o un pelotero de confianza? Hay que recordar que los Rays (esa organización que lo hace todo bien) se deshicieron de él y que no ha conseguido debutar en la MLB hasta tener los 26 años cumplidos…

En el mejor de los casos se pueden encontrar con una super rotación. Imaginemos que Gore se convierte en lo que todos creemos, que Clevinger y Lamet vuelven sanos, que Paddack encuentra su mejor versión y que Zach Davies es capaz de repetir su 2020. Sería un sueño hecho realidad.

Ahora bien, de la misma manera que existen los sueños existen las pesadillas. Gore lleva años sonando y no acaba de llegar, ¿has oído hablar de la fatiga del novato? Los Indians se deshicieron de Clevinger, un lanzador frágil cuyos problemas físicos desprenden un desagradable tufo a Tommy John. Lamet siempre ha sido castigado por la lesiones y ya ha pasado una vez por el quirófano. Además es un abridor de dos lanzamientos y es difícil sobrevivir así en el béisbol actual. Algo similar pasa con Paddack, está teniendo problemas para desarrollar un tercer lanzamiento. Zach Davies, por su parte, viene de firmar la mejor temporada de su carrera. Lo normal sería que experimentara un pequeño bajón.

De momento, los Padres «solo» han conseguido acaparar highlights, inundar internet de memes con su batflips y que se vendan camisetas con el lema Slam Diego. Aún les queda mucho para competir con un transatlántico como los Dodgers. Esta por ver si A.J. Preller sabe como hacerlo o va a acabar convirtiendo a Tatís Jr. en una versión mediática de Mike Trout.

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