Previa NLDS. Padres-Dodgers

Después del calentamiento que fue la ronda de comodín empiezan los playoffs de verdad. Aquí la previa de un choque con dos equipos que se tienen muchas ganas: Padres y Dodgers.

Previa NLDS. Padres-Dodgers

Solo hay dos cosas que en estos momentos resulten más atractivas (se entiende que estoy hablando de béisbol) que un San Diego Padres-Los Angeles Dodgers en las Series Divisionales: el mismo choque pero en la Series de Campeonato y un Dodgers-Astros en las Series Mundiales (por el morbo y eso).

Lo cierto es que el choque que está a punto de empezar lo tiene todo para convertirse en una de las rivalidades más interesantes de los últimos años. El guión es perfecto. Los Dodgers son el villano. Unos déspotas que han encontrado una pócima secreta que combina unos recursos ilimitados con la gestión brillante de Andrew Friedman. Esa formula les ha bastado para mantenerse en el poder durante casi una década.

Todos los equipos de la división han intentado desafiarles, ninguno lo ha conseguido. Giants, Rockies, D-backs, e incluso los Padres hace unos seis años, fueron derrotados. No hubo compasión. Los Dodgers acabaron con la carrera de Posey y Bumgarner, han relegado a Arenado a ser simple carne de highlights y obligaron a Goldschmidt a buscar gloria en otras latitudes. Una mano de hierro.

Entonces apareció Fernando Tatís Jr., al que el papel de joven rey Arturo o Nimue le viene como anillo al dedo, y lo puso todo patas arriba. Los Dodgers ha vuelto a hacerse con la división y son favoritos en este enfrentamiento, pero la sensación es que por primera vez hay alguien que esta dispuesto a plantarles cara (perdón por el tufo a fantasía heroica de esta introducción, pero estoy combinando los playoffs con la serie de Cursed, que dicho sea de paso es muy disfrutable…).

Tatis vacilando

Deshojando la margarita del pitcheo

Lamet estará listo, Lamet no estará listo… Clevinger estará listo, Clevinger no estará listo… Así se ha pasado Jayce Tingler, dirigente de los Padres, las últimas 48 horas. Y al final podemos decir que al menos contará con uno de los dos. Unas nueve horas antes del comienzo del partido, San Diego hacía público el roster de 28 peloteros para el choque ante los Dodgers. Entre los lanzadores diestros figuraba el nombre de Mike Clevinger. Poco después conocíamos que el propio Clevinger, a pesar de haber estado entre algodones hasta el último momento, iba a ser el encargado de abrir el primer juego de la serie.

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La decisión de Tingler es arriesgada, pero seguramente necesaria por dos motivos. En primer lugar, ni Chris Paddack ni Zach Davies, que son las otras dos alternativas, generan demasiada seguridad. Por otro lado, es cierto que se hace difícil imaginar a Clevinger lanzando profundo en el  primer partido, pero utilizarlo en ese primer juego garantiza su disponibilidad (si no hay lesiones y llega a disputarse) en un hipotético quinto partido. No usarlo hoy significa darle una única apertura en la serie, un lujo que los Padres no se pueden permitir.

Paddack, que tiro abajo la puerta de la MLB el año pasado, ha sufrido en su segunda campaña y no trasmitió nada en el comodín ante los Cards. El culpable es un tercer lanzamiento que prácticamente no existe. A día de hoy el cambio es lo único que intimida. Su curva no ha funcionado mal, pero aún no la lanza con confianza. Los bates se centran mucho en su recta, que a pesar del movimiento, rara vez pasa de las 95 millas. Eso la convierte en un blanco fácil. En 2020 a Paddack le han bateado la recta para un slugging de .658. El slugging de Freedie Freeman ha sido .640, así que podemos decir que cada vez que Paddack lanza la recta es como si Freeman estuviera bateando.

¿Será Paddack el abridor en el segundo partido? ¿O será Zach Davies? Pues después de acabar de deshojar la margarita sobre la salud de Clevinger y Lamet esa es la duda que se le plantea a Tingler. Y ninguna solución parece demasiado ilusionante. Sobretodo si tenemos en cuenta que tanto si van con Davies como si van con Paddack en el segundo los Padres abrirán con tres diestros en días consecutivos. Y los Dodgers han destrozado a los lanzadores derechos: wRC+ de 126 frente a un 113 contra zurdos.

¿Podría Tingler salirse del guión? Tiene las piezas. Morejon y Pomeranz son dos zurdos con experiencia como abridores. Darles una apertura corta para continuar luego con uno de sus dos abridores diestros o con el bullpen podría ser una opción. Y desde luego será una obligación en el cuarto juego.

En los Dodgers todo parece bastante más claro, al menos en los dos primeros choques. Buehler, como ya pasó en el comodín, ira de número uno (solo los analistas de los Dodgers saben el porqué) y Kershaw será el abridor en el segundo juego. Hay pocas pistas sobre quienes, entre May, Urías y Gonsolin, serán los encargados de abrir los dos siguientes partidos. Roberts ha dicho que los tres estarán disponibles en el bullpen para los dos primeros encuentros.

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Con esta decisión el cuerpo de relevistas de Los Ángeles se convierte en una unidad temible y tremendamente versátil. Cualquiera de los tres mencionados es capaz de dar un relevo largo, de tres e incluso cuatro entradas. La joya de la corona para un bullpen súper dominante en el que Jansen parece la única duda. El cerrador lleva tres años viendo subir su ERA y sus bases por bolas al tiempo que su velocidad baja. Por suerte el de Aruba está rodeado por un grupo solvente y profundo.

La fragilidad de la rotación de los Padres queda perfectamente reflejada al ver la composición de su roster. San Diego llega a los playoffs con 13 jugadores de campo y 15 lanzadores, de los cuales 12 son, al menos sobre el papel, relevistas. Tingler fue capaz de exprimir al bullpen en el comodín, de hecho, el tercer y definitivo choque ante los Cards fue un bullpen game. Va a tener que hacerlo de nuevo. El problema es que por delante tiene una ofensiva de verdad y una serie de cinco paridos.

Igualdad en el ataque

Los Dodgers son claramente superiores en la lomita. En ataque, no obstante, todo está mucho más igualado. La ofensiva de Los Ángeles parece una maquinaria mejor engrasada. Un rodillo que no ofrece fisuras y en el que Betts pone la cuota de talento que quizás no había otro años. El ex de los Red Sox te puede pegar tres cuadrangulares en un partido, pero también te puede robar tres bases o anotar desde primera con un single. Una bendición para su equipo y una pesadilla para los rivales.

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El resto de bates, cada uno en su perfil, son veteranos de mil batallas. Bellinger, Muncy, Turner, Pollock, Seager… Cualquiera de ellos te puede ganar un partido. Cualquiera de ellos puede ser el MVP de la serie.

Los Padres son puro rock and roll. Pura droga sin cortar. La sensación es que no importa el número de carreras que les saques, en cualquier momento le pueden dar la vuelta al marcador. Sobre Tatís ya esta todo dicho, y sobre los tres caballeros caídos en desgracia (Sir Manny, Sir Eric y Sir Will) a los que ha devuelto la fe también. Pero es que a los cuatro anteriores hay que sumar les a un novato que juega como si no hubiera mañana (Cronenworth), a otro que parece que lleva jugando toda su vida (Grisham), a un receptor de cabeza fría y bate caliente (Nola), a un generador de caos (Pham) y a una incógnita que nunca sabes por donde va a salir (Profar). Un lineup tan profundo como el de los Dodgers pero con más electricidad.

Previa NLDS. Padres-Dodgers

Por calidad, por profundidad, por pitcheo y por experiencia los Dodgers son favoritos. Pero tenemos por delante una serie muy divertida y con todos los ingredientes necesarios para pasar a la historia.

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