No querrás cruzarte con Cincinnati Reds en playoffs

El tremendo final de temporada de los de Ohio les puede situar justo donde querían: en la postseason. Y con una rotación que incluye a Bauer, Gray y Castillo, los Cincinnati Reds aspiran a todo.

No querrás cruzarte con Cincinnati Reds en playoffs

Cuando Àngel Lluis Carrillo, de nuestra web hermana Pitcheos Salvajes,  me pidió que le diera mis pronósticos para la temporada venidera, tuve un montón de dudas a la hora de cómo enfocar el resultado de la División Central de la Liga Nacional. Agonizaba a la hora de colocar a los distintos equipos en los puestos correspondientes en mi cabeza, dando únicamente por descontado que los Pittsburgh Pirates ocuparían la última posición.

Después de estrujarme el cerebro, me decanté por los Cincinnati Reds como campeón divisional tanto por la plantilla existente como por el enorme esfuerzo que la gerencia había hecho a la hora de invertir 156 millones durante la offseason a la hora de atraer a Nicholas Castellanos y Mike Moustakas entre otros. Pero bien podría haberme decantado sin mayores esfuerzos por Chicago Cubs (que también jugarán los playoffs), St. Louis Cardinals o Milwaukee Brewers.

Por suerte para mí, los playoffs ampliados para este 2020 han permitido que mi enésima pifia a la hora de ganarme la vida como pitoniso quede en un ridículo tan inmenso como la también participación de los vigentes campeones del mundo y es que los Reds podrían hacer buena mi predicción… o eso parece.

La verdad es que la tremenda igualdad que se está contemplando a la hora de cerrar los ocho participantes en la Liga Nacional ha visto a unos Cincinnati Reds, que han estado jugando por debajo de las expectativas durante gran parte de esta mini-temporada, han resurgido de sus cenizas como el Ave Fénix justo en el momento de la verdad.

Mucho se escribió sobre la fortaleza del club,  una rotación que ha brillado a gran altura pese a la inconsistencia inicial de Luis Castillo, los recientes problemas en la espalda de Sonny Gray y los recurrentes en el hombro de Wade Miley Pero que en un momento de necesidad han echado mano de Trevor Bauer, camino de su mejor campaña en las Mayores e incluso del primer Cy Young en la historia de la franquicia más antigua de la MLB.


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Con una personalidad tremendamente peculiar, pero con un afán encomiable por encontrar formas de mejorar su arsenal vía spin rate como buen amante de la filosofía Driveline, el enigmático pitcher no deja a nadie indiferente. Ya sea cargando las tintas contra todo lo que se mueve, venga a cuento o no, o interactuando con todo el mundo en redes sociales, llegando incluso a analizar con humor su intervención contra Tim Anderson que se saldaba con home run del campocorto de los White Sox.

Probablemente el ataque de los Reds es lo que más perplejidad ha despertado, y es que el lineup ha estado rindiendo a un nivel muy inferior a lo esperado durante la mayor parte del año. Adquisiciones como Moustakas o Castellanos no han sido capaces de seguir la estela marcada por un Jesse Winker que ha sido capaz de compensar el irregular inicio de bastiones como Joey Votto o Eugenio Suárez, que justo se está calentando en el momento más apropiado.

Espectador de lujo ha sido el BABIP, que no es un animal mitológico ni nada que se le parezca, sino una estadística cuyas siglas corresponden a Batting Average Balls in Play, y que tiene en cuenta numerosos factores entre los que se encuentra la suerte. Y es que la Diosa Fortuna le ha dado la espalda a los Reds día sí, día también para acumular una marca de BABIP de .245, muy por debajo del .300 que es el promedio y que le sitúa en una normalidad a la que se aproximan a paso de tortuga.

El cuerpo de relevistas ha sido uno de los Talones de Aquiles. Ha contribuido de forma muy activa a lo que ha sido un trabajo algo irregular durante gran parte de la temporada. Mención especial para un Raisel Iglesias que no ha tenido su mejor versión a la hora de cerrar los partidos.

Sin embargo, como ya hemos comentado con anterioridad, la gerencia decidió ir a por todas en el cierre del mercado de traspasos con este escenario de playoffs ampliados para 2020. Se hicieron con los servicios de Archie Bradley, un refuerzo que ha ayudado a que el resto de piezas encajen a la perfección. Aunque hay que hacer una excepción con Amir Garrett, probablemente el mejor relevista del que nadie ha oído hablar y que tiene un método curioso cuanto menos para… motivarse.

Cincinnati Reds es un club que no ha disfrutado de muchos éxitos recientes en época de playoffs, habiendo perdido las últimas cuatro series de postemporada que han disputado. De hecho, su triunfo más reciente en octubre fue la victoria frente a los Dodgers en las Series de División de 1995, y mira que ha llovido desde entonces. Su regreso a octubre no se produjo hasta 2010, cuando el no-hitter que les hizo Roy Halladay fue lo más relevante que les pasó. Dos años después cayeron ante los Giants en las divisionales y la temporada siguiente no pasaron del comodín.

No se puede negar que los Reds son una franquicia disfuncional, a la que se le pueden sacar carencias en no pocas facetas del juego. Su récord, que ronda la mediocridad, es el mejor testimonio, pero también es la clase de equipo que se está calentando en el momento adecuado, con una rotación capaz de anular al más pintado y con una serie de virtudes que le hacen temible en series cortas si se llega a plantear ese escenario.

En definitiva, el típico equipo al que no quieres ver ni en pintura seas quien seas.

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