NL Comodín 3: Cardinals vs Padres

Empiezan los playoffs!! Aquí os dejamos una previa del Comodín de la Liga Nacional entre Cardinals y Padres.

NL Comodín 3: Cardinals vs Padres

Tanto el texto de los Cardinals como el de los Padres que vas a leer a continuación han sido publicados en nuestra guía para los playoffs. Puedes descargarla AQUÍ.



ST.LOUIS CARDINALS by Pepe Latorre

En las entrañas del Busch Stadium de St Louis, lejos de los vestuarios y de los puestos de perritos calientes, hay una sala secreta. Una  especie de templo que deja en ridículo al Panteón de Agrípa y en el que se adora a un sinfín de cultos.

En esa sala se rezan rosarios, se encienden cirios y se mira a La Meca. También se le hace vudú a pequeñas marionetas con el uniforme de los Cubs, se le encienden palitos de incienso a remotas deidades orientales y se levantan altares de flores según los cánones de la Wicca. Hay un ex empleado de los Cards, que acabó ingresado en un manicomio de Miskatonic,  que asegura que llegó a presenciar sacrificios humanos e invocaciones a dioses cósmicos y primigenios. Todo lo que sucede en esa misteriosa sala tiene un único objetivo: hacer que los St. Louis Cardinals ganen partidos.

Este mismo año un antropólogo canadiense, de nombre Jean DeLatour, ha estado haciendo un trabajo de campo en el área de Missouri. Ha detectado la presencia de un poderoso bokor haitiano en la zona. De hecho, se ha atrevido a afirmar que ha identificado pautas de conducta zombi en algunos peloteros de los Cards. Según DeLatour, Tommy Edman, Paul DeJong, Harrison Bader, Mike Mikolas, Dakota Hudson y Kwang Hyum Kim, entre otros, presentan un cuadro típicamente zombi. Son tipos salidos de la nada, a los que no se les ha visto con otra indumentaria que no sea el uniforme de los Cards y que se comportan como autómatas. Su única ambición en la vida parece ser ganar partidos para St. Louis.

Magufadas aparte, los St. Louis Cardinals lo han vuelto hacer. Se han vuelto a colar en octubre (lo han hecho 13 veces en los últimos 20 años) y han conseguido su décimo tercera temporada consecutiva con un balance positivo. 

Lo más sorprendente no es lo que han conseguido, sino el cómo. Los Cards han rizado el rizo en 2020. Después de un brote de COVID detectado el 31 de julio el equipo estuvo parado durante dos semanas. Disputó su siguiente juego el 15 de agosto. Lo que se les vino encima a continuación es algo que cansa solo de pensarlo. Entre ese 15 de agosto y el 27 de septiembre (44 días) disputaron 53 partidos. Esto confirma la teoría de DeLatour, solo un grupo de zombis puede sobrevivir a eso. Y solo unos zombis de los Cards lo pueden hacer con un balance de 28-25.

En una temporada muy rara han sido los sospechosos habituales los que han acabado dando el do de pecho. Paul Goldschmidt y Adam Wainwright han sido el alma del equipo. Goldschmidt, después de un 2019 decepcionante, ha vuelto por sus fueros. Un motor ofensivo, un metrónomo que es capaz de batear para promedio, para OBP e impulsar carreras. Su mejor aliado ha sido uno de esos ases en la manga que los Cards se sacan cada año. Brad Miller ha encontrado en St.Louis un hábitat propicio.

El resto del ataque ha funcionado gracias a apariciones tan medidas como oportunas. Una base por bolas de Matt Carpenter, una carrera suicida de Bader, un robo de base de Kolten Wong… 

Jack Flaherty estaba llamado a ser el estelar del equipo. No ha podido ser. Le han bateado muy duro. Afortunadamente Wainwright ha resurgido de sus cenizas. “Waino” ya dejó muy buenas sensaciones en los últimos playoffs. En 2020 ha vuelto a sacar su bola curva a pasear y ha sidoel as de la rotación después de cuatro temporadas un tanto decepcionantes. De hecho, nos ha hecho plantearnos una pregunta: ¿y si en esa sala secreta del Busch Stadium también estuviera la fuente de la Eterna Juventud? No es algo tan descabellado, al fin y al cabo hay un Ponce de León en el equipo (ejem…).

Unos playoffs a 16 equipos sin los Cards ni son playoffs ni son nada. Eso sí, habrá que ver hasta donde les llevan la magia negra y los rezos de toda clase que se practican en las profundidades de su estadio, porque la sensación es que el roster no les va a llevar muy lejos.

 



SAN DIEGO PADRES by Fernando Díaz

Los Padres han sido uno de los equipos más interesantes de este 2020 tan atípico que nos ha tocado vivir. Han destacado tanto a nivel individual como colectivo, finalizando una sequía de apariciones en playoffs que databa de 2006 y que por desgracia no han podido celebrar con su afición como se merecería una ocasión tan propicia. Un anticipo, quizás, de lo que está por venir en los años venideros.

Sin embargo, y a pesar de ser durante una parte muy significativa de la campaña regular el segundo mejor equipo de toda la Liga Nacional y justo campeón divisional…de no haber estar encuadrados en la misma región que los Dodgers, los Padres llegan a la postemporada cojeando de forma ostensible por una cantidad de cuestiones relacionadas con la salud que nos obligan a ser cautos de cara a su primera andadura en octubre… si es que llegan.

Las últimas jornadas han sido de todo menos benévolas para los californianos y es que diversos episodios les han encogido el corazón. Ninguno más preocupante que el de Mike Clevinger. La joya de la corona de la exitosa campaña de traspasos de AJ Preller es duda para los playoffs. Sufre un esguince en el codo que por suerte no parece que revista gravedad, pero los tiempos no están de su lado.

La participación de Clevinger en la ronda de Wild Card es más que dudosa, y no son los únicos problemas de los Padres: Dinelson Lamet tuvo que abandonar su última apertura prematuramente. Estamos hablando de un potencial candidato al Cy Young y del miembro más importante de la rotación de San Diego, su número uno.

Mientras escribimos estas líneas no parece que su presencia en esa primera ronda este en peligro, todo lo contrario de lo que sucede con Clevinger. El mayor arma de Lamet ha sido su slider, un auténtico enigma para los bateadores rivales y un lanzamiento que ha acumulado strike outs como si no hubiera mañana. Es capaz de combinarla con una recta explosiva que llega a las 98 millas por hora y que  lanza con precisión. El dominicano está cumpliendo con todos los prometedores augurios que desde la óptica sabermétrica apostaban por él como una estrella en ciernes.

Ante una potencial ausencia de Clevinger, Jayce Tingler tendrá que recurrir al infravalorado Zach Davies para que asuma el rol de pitcher número dos en la rotación y es que su llegada desde los Brewers ha sido toda una bendición, al igual que la de Trent Grisham en el outfield.

Si los Padres son capaces de progresar y darle tiempo a la recuperación de “Sunshine”, su rotación podría ser aún mejor. Mientras tanto tendrán que recurrir a Chris Paddack, el niño bonito del año pasado que ha sufrido una regresión respecto a 2019, y a un Garrett Richards que ha estado correcto aunque todos sabemos que no es Mike Clevinger.

Por su parte, el bullpen ha ganado en estabilidad tras la llegada de numerosos relevistas, ninguno más importante que Trevor Rosenthal. El ex de Cardinals se ha encargado con solvencia de la novena entrada y le preceden los sólidos Drew Pomeranz, Pierce Johnson y Tim Hill. Será muy interesante ver el rol que puedan desempeñar jóvenes talentos como Adrián Morejón o Luis Patiño si es que entran en el roster.

Mucho se ha hablado del trueno que tienen en el bate los miembros del lineup de los Padres. Cuentan con hasta dos candidatos al MVP en Manny Machado y Fernando Tatís Jr.. Un ataque explosivo con la capacidad de hacerle saltar los plomos a cualquier defensa, ya sea con la pegada que tienen o con un fabuloso juego de carrera. Una ofensiva muy peligrosa.

Ese extra de disciplina tan necesario hoy en día tiene su gran exponente en Tommy Pham, que llega justo para los playoffs y que hará todavía más complicado el lidiar con este turno de bateo que está disfrutando de una campaña de ensueño de veteranos como Eric Hosmer y Wil Myers. A los ya mencionados hay que sumarles dos rookies como Trent Grisham y Jake Cronenworth, a los que su primera temporada completa en las Mayores les ha sentado a las mil maravillas.

Los San Diego Padres van a ser uno de los grandes enigmas de estos playoffs. Su talento puede compensar una relativa falta de experiencia que no es tal si comprobamos el roster (Machado y Hosmer ya han jugado Series Mundiales). Pero el equipo adquirirá una dimensión totalmente distinta si pueden contar con Mike Clevinger, sea en el rol que sea.

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