Los Yankees apuestan por el método científico (I). La revolución analítica

La apuesta clara de Brian Cashman por trasformar los Yankees en una organización más moderna y con la analítica como eje en la toma de decisiones, le ha permitido sobrevivir a una década sin ganar, lo cual no es nada fácil en New York.

La apuesta clara de Brian Cashman por trasformar los Yankees en una organización más moderna y con la analítica como eje en la toma de decisiones, le ha permitido sobrevivir a una década sin ganar, lo cual no es nada fácil en New York.

No se puede entender como Cashman ha sobrevivido en el Bronx sin la seña de identidad inherente a los Yankees: ganar. No lo hubiera hecho sino hubiera apostado de forma decidida por el método científico para transformar la cultura de la organización.

El periodo  más importante en la historia reciente de los Yankees no se puede entender sin la sanción al controvertido George Steinbrenner. Una «blessing in disguise».

Los Yankees tuvieron una ventana de tranquilidad para juntar el core de jugadores jóvenes que permitió a los del Bronx construir una dinastía y disfrutar de un éxito continuado entre 1998 y 2005. Que nadie me entienda mal, la figura del Boss fue absolutamente necesaria para recuperar la cultura ganadora en el campo, pero no se puede vivir en un all in permanente y eso es lo que hace grande a Cashman.

«Eres el peor GM del puto béisbol»

George era un maestro de la sobre reacción y nunca dudó en cortar cabezas. No debe ser sencillo tener un jefe así, y en este punto Cashman entendió que sólo podría conservar su puesto de trabajo si conseguía cambiar la organización de forma interna y muy profundamente. Y a Cashman le gusta mucho su trabajo.

Para ello ha librado una guerra fría y se ha apoyado en Hal Streinbrenner para ir venciendo poco a poco las resistencias internas de la organización. Primero, con mentalidad de startup y luego confiando en una tecnocracia que se limita a contratar a los mejores en cada ámbito del juego. Cree que con ellos puede obtener un ventaja competitiva, y les deja trabajar para lograrlo.

Moneyball y los analytics.

Moneyball no sólo es un libro o una película, es un concepto en si mismo. Uno que ha transformado la forma en que trabajan las gerencias en el béisbol. Una filosofía de eficiencia de procesos empresariales que al fin y al cabo define a los equipos de béisbol como lo que son, empresas en el ámbito del deporte .

Sinceramente, la forma de operar de los A’s cuando Billy Beane contrató como analista a Farhan Zaidi, actual responsable de operaciones de los San Francisco Giants y anteriormente uno de los peces más gordos del front office de los Dodgers, no suponía un problema para Cashman. Pero la sensación de que en Boston Theo Epstein se había subido al tren de las analytics y le estaba ganando la partida era algo que no se podía permitir y que le iba a costar su trabajo.

Brian Cashman empezó una guerra de trincheras con el objetivo de transformar la organización. Lo hizo sin alzar la voz, pero con el firme convencimiento de que tenía que ser quien equilibrara las fuertes resistencias que iban a surgir en el seno de los Yankees, definidos en Moneyball como un elefante de la ineficiencia,  lo cual generó una percepción pública que impulsó el proceso.

No fue hasta 2005 cuando Cashman ganó la primera batalla y consiguió que Steinbrenner accediera a contratar a un cerebrito de Yale: Michael Fishman. Un tipo cuyo nombre permanece en el anonimato, pero creedme, es posiblemente la persona más importante en el día a día de la organización.

Fishman y la estadística propia.

Todos tenemos muy presente la imagen de Paul de Podesta (Jonah Hill) en Moneyball. Sometido al rechazo más absoluto del béisbol tradicional. No es fácil entender lo que pudo suponer para alguien sin ninguna experiencia y con un background matemático como Fishman entrar a formar parte de una organización muy tradicional y con una obsesión compulsiva por ganar.

Pero Cashman estaba decidido a librar esta guerra. Insisto, era un puro mecanismo de supervivencia. Billy Eppler fue uno de los primeros aliados de Fishman en la organización. El actual responsable de la gerencia de los Angels ascendió rápidamente por tener los dos ingredientes necesarios: un pasado como scout y estudios en finanzas. Lo que viene a ser una visión de 360º de la información relevante en béisbol.

Su primera misión fue cambiar absolutamente el modelo de scouting y evaluación de los jugadores. Crearon su estadística propia: BASE (Baseball Analytics and Statistics Engine). La clave para entender esta idea está basada en una mejora continua de los procesos, en una búsqueda continua de ideas, evidentemente apoyadas en un modelo teórico-práctico que ha transformado la organización por completo. El departamento de analistas ha sido como una startup que ha florecido en el seno de un transatlántico.

Algunas ideas que han influido de manera decisiva en la construcción de los equipos y en la gestión de los jugadores de ligas menores son:

  • OPS y WOBA como ejes fundamentales en la construcción del roster MLB. Una apuesta decidida por jugadores con poder, que se embasen mucho (OBP). Aaron Judge ejemplifica el tipo de jugador que buscan los Yankees. Otros equipos como los Twins, los Dodgers o los A’s están trabajando actualmente en esta misma dirección.
  • Construcción de un superbullpen. Una pieza fundamental para entender el éxito sostenido de los Yankees.
Análisis del valor de los Bullpens por WAR generado.

Fuente: The Athletic. Análisis del valor de los bullpens por WAR generado.

  • Velocidad y spin rate. Esto es lo que buscan los Yankees en los lanzadores. Habría que matizar que ha sido una gran receta para desarrollar brazos para el bullpen (Dellin Betances, Chad Green, Tommy Kahnle…), pero un absoluto desastre a la hora de desarrollar pitcheo abridor (con la excepción de Luis Severino). Esta idea la desarrollaremos en profundidad en la segunda parte de este artículo:  el cambio en el modelo de desarrollo de jugadores.
  • Launch angle y exit velocity. Dos conceptos que van mucho más allá de las estadísticas tradicionales y que han permitido a los Yankees encontrar verdaderos tesoros en Gio Urshela o Luke Voit. Dos bates que han aportado mucho valor (WAR) a la organización a un coste muy bajo.

Hay que entender que todo esto es un proceso continuo y dinámico. El análisis constante de tus propios jugadores es necesario para apoyar su desarrollo y evaluar su verdadero valor futuro. Las posibles piezas que se puedan obtener vía traspaso también son analizadas en profundidad. Pero el objetivo no es el jugador de valor evidente y calidad más que contrastada que su organización no va a traspasar, sino esos peloteros de «Cuatro A», con un valor futuro entre el 45 y el 55, que por rotaciones de curva altas, golpear la pelota fuerte pero sin suerte (BABIPs poco afortunados), encierran un valor oculto que genera una asimetría en el mercado de traspasos.

Explicación de la escala 20-80 y la relación entre el valor futuro y el WAR esperado.

Fuente: Fangraphs. Escala 20-80 y la relación entre el valor futuro y el WAR esperado.

Existe ocultación y secreto en los departamentos de R&D. Hay muy pocas publicaciones al respecto. Dodgers, Yankees, Braves, Astros y Rays tienen enormes departamento de analítica con más de veinte empleados. Podemos decir por tanto, que en el béisbol actual existe cierta relación entre el tamaño del departamento de analítica y el éxito del equipo. No obstante, no deja de ser una sensación, no hay ningún estudio que lo refrende. Pero, ¿por qué dedicar tantos recursos?

El coste de un departamento de analítica siempre va a ser inferior al coste de firmar peloteros en el 45/55 de valor (los que están en la línea del jugador promedio) y a los que los equipos les ha dejado de pagar. Los Mike Moustakas y Dallas Keuchel, tipos que en otras épocas se hubieran hecho de oro, han sufrido para encontrar ofertas acordes a sus pretensiones. Ahora los equipos son capaces de encontrar jugadores que les ofrecen un rendimiento similar a un coste inferior. La analítica ha acabo con la agencia libre, aquella en la que Scott Boras abrumaba con sus estadísticas y convencía a los equipos con extrema facilidad de la bondades de sus clientes.

El equipo de 2019.

El mejor ejemplo para entender como ayuda la analítica a construir un equipo profesional es repasar la temporada 2019 de los Yankees. Una campaña en la que se alcanzaron las 103 victorias pero que estuvo marcada por la lesiones. Giancarlo Stanton, Jacoby Ellsbury, Didi Gregorius, Miguel Andujar, Severino y la imagen actual de la franquicia, Aaron Judge, perdieron mucho tiempo de juego. Se llegó a cuestionar la preparación física y a los servicios  médicos del club.

Los héroes sin capa de la temporada pasada fueron los Urshela, Tauchman, Voit, Domingo German, Gleyber Torres y otros, que como DJ LeMahieu, superaron las expectativas y mantuvieron a flote la nave en un temporada que podía haber puesto en duda muchas decisiones, sobre todo la apuesta por Aaron Boone como manager. En el siguiente gráfico podemos apreciar como los jugadores que más contribuyeron al éxito del equipo no representaron un coste elevado, mientras que la mitad de los salarios se pasaron la temporada en la lista de lesionados o rindiendo muy por debajo de los esperado.

WAR de los Yankees en la temporada 2019 en función del salario percibido.

En este artículo de Jose Manuel (@MQ27Outs en Twitter) se explican en profundidad conceptos fundamentales para entender el mérito que tuvo la temporada 2019, en la que los Yankees compitieron  de manera sobresaliente sin tener la mayor parte de su payroll en el terreno. Evidentemente todo esto es un copia y pega de lo que otros han hecho antes. Es obligatorio quitarse el sombrero ante organizaciones como los Rays y los A’s, que todos los años compiten en una inferioridad de condiciones que hacen de la eficiencia de procesos un arte.

En un artículo posterior analizaremos el futuro de los Yankees a nivel económico y como esto influye en muchas de las decisiones, algunas dolorosas, que se van a tomar. Copiar lo que otros han hecho bien, rodearse de gente inteligente y darle los medios y libertad para trabajar nos lleva a nuestra última conclusión.

Analítica como receta para sobrevivir.

La valentía para tomar decisiones ha permitido a Cashman, con un egoísmo positivo, mantener su puesto de trabajo. Algo que parece imposible en el contexto de unos Yankees que no han ganado nada en esta década.

La transformación de la organización ha sido tan profunda, de arriba abajo, que el coste para los Steinbrenner de despedir a Cashman y traer a un gerente con una filosofía nueva es inasumible. Hemos hablado del extenso cuerpo de analistas, pero los Yankees siguen siendo el equipo con más scouts en los estadios (otras franquicias como los Astros han optado por automatizar el scouting). Han hecho una inversión ingente en el personal más vanguardista en lo que al desarrollo de jugadores se refiere y le han dotado de la tecnología más puntera. Si el payroll es desorbitado, la inversión en procesos y fuera del campo es aún mayor si lo comparamos con el resto de equipos.

Cashman se ha construido un escudo protector, las barreras de entrada del pensamiento empresarial tradicional. Los Yankees están hechos a su imagen y semejanza. Sólo una debacle puede acabar con él. Pero tengo claro que se va a resistir utilizando su arma secreta final: nadie comunica los fracasos como Brian Cashman.

Newsletter DosUnoSiete

Conviértete en Insider y recibe los mejores contenidos gratis en tu email