Los primeros traspasos de Chaim Bloom

Chaim Bloom deja su sello en su primer cierre del mercado de traspasos al frente de los Medias Rojas.

los primeros traspasos de chaim bloom

El cierre del mercado de fichajes ha dejado a Boston como uno de los principales protagonistas. No tanto por el  impacto que vayan a tener los traspasos, sino por la cantidad de los mismo. Los Medias Rojas, guiados ahora por Chaim Bloom, se han visto involucrados hasta en cuatro operaciones en las que Brandon Workman (RHP), Heath Hembree (RHP), Mitch Moreland (1B), Josh Osich (LHP) y Kevin Pillar (OF) han acabado saliendo del equipo.

Las intenciones de Bloom quedaron claras el 21 de agosto. En aquella fecha el mercado aún estaba muy frío. Boston y Philadelphia llegaron a un acuerdo que daba el pistoletazo de salida. Los Phillies, necesitados de relevistas, se hacían con Workman y Hembree y mandaban a Fenway a un muñeco roto como Nick Pivetta (RHP) y a un novato como Connor Seabold (RHP).

Este traspaso lleva implícito el sello de Chaim Bloom. Dos relevistas más o menos establecidos y con poco tiempo de control (Workman será agente libre este invierno y Hembree el año que viene) a cambio de dos monedas al aire con cositas que ilusionan y muchos años de control (Pivetta entra este invierno en el primer año de arbitraje mientras que Seabold aún no ha debutado).

Sobre Pivetta y Seabold

Para entender lo que ha sido la corta carrera de Nick Pivetta en las Mayores hay que pensar en una mini montaña rusa con un solo pico y en la que ahora mismo la vagoneta va cuesta abajo y está a punto de descarrilar. Debutó en las Mayores sin demasiada gloria en 2017: un ERA de 6.02, un FIP de 4.87 y un K/BB de 2.46 en 26 aperturas. En 2018 vivió su momento dulce. Confió más en su bola curva (que posee un spin rate en la élite de la liga) y a pesar de que su ERA fue discreto (4.77), sus perimetrales fueron muy buenos. Su FIP se redujo hasta 3.80, sus ponches aumentaron al tiempo que su control mejoraba (K/BB de 3.69) y su DRA-fue de 76 (para entender esta estadística basta con decir que el DRA- de la carrera de Justin Verlander es 78).

En 2019 había cierto hype con Pivetta, al menos entre la comunidad beisbolera más nerd. Empezó la temporada como el tercer brazo de la rotación, por detrás de Aaron Nola y Jake Arrieta, pero rápidamente quedó claro que algo no funcionaba. Fue enviado a las Menores y acabó el año en el bullpen. El poco tiempo de juego que los Phillies le han dado en 2020 ha sido como relevista, y ha estado horrible: 3 cuadrangulares y 10 carreras en 5.2 episodios lanzados.

Es probable que Bloom haya visto algo aprovechable en Pivetta. En estos momentos se hace difícil verle como un abridor, pero quizás sí que se le pueda convertir en un relevista largo muy interesante. Su recta no es nada del otro mundo (93 mph y un movimiento promedio), pero su slider y sobretodo su curva son lanzamientos que sí podrían marcar las diferencias.

Chaim Bloom ve algo en Nick Pivetta

Si no hubiera habido COVID-19 y la temporada no se hubiera acortado es probable que los Phillies hubieran hecho debutar a Seabold este año en la MLB. No hay nada en él que ilusione demasiado, pero se le ve el potencial suficiente como para estar en la parte baja de una rotación, y eso ya es mucho. No posee ningún lanzamiento espectacular, pero su arsenal es aseado (una curva correcta, un cambio que cada vez lanza con más confianza y una slider que da más garantías que su curva). Estamos ante un lanzador que necesita pintar las esquinas y mezclar mucho sus lanzamientos para sacar strikes y cuyo éxito puede estar muy relacionado con su habilidad para evitar las bases por bolas.

La teoría de dardos de Chaim Bloom

Mi compañero Alex Carande siempre insiste en que uno de los principales problemas de la gestión de Dombrowski fue la de no buscar peloteros con los que repoblar el sistema de granjas. No tienen porque ser chicos jóvenes que en cinco años puedan convertirse en estrellas de la liga, sino tipos más o menos competentes que llegado el momento puedan cubrir una lesión en el roster activo. Los problemas en el pitcheo de los Medias Rojas en 2020 son una consecuencia directa de esa gestión.

Algunos de los movimientos que Bloom hizo durante el invierno fueron en esa dirección, en buscar fondo de armario. Se hizo con Yairo Muñoz, Jonathan Lucroy, Jonathan Araúz, José Peraza o Kevin Pillar. Peloteros poco ilusionantes pero que cumplen. En este cierre del mercado de fichajes ha seguido apostando por esa teoría de dardos: si no hay talento diferencial, al menos mete muchas naranjas en la cesta y alguna saldrá buena.

Tanto Pivetta como Seabold encajan en esa teoría, pero también los novatos obtenidos a cambio de Mitch Moreland. El veterano inicialista se va a San Diego y a cambio los Padres envían a Boston a Hudson Potts (3B) y a Jeisson Rosario (OF), dos peloteros que en 2019 estaban en el Top 20 de novatos de los Padres pero que en 2020 vieron como bajaba su cotización.

La salidas de Osich y Pillar también han ido en esa dirección. En ambos casos se han conseguido jugadores que aún se deben determinar y que a pesar de no tener demasiado pedigrí contribuirán a repoblar el sistema de granjas. En el caso de Pillar, además, se ha incluido en la operación dinero para firmas internacionales, algo interesante puesto que Boston ha encontrado jugadores muy valiosos en ese mercado.

Los que no salieron

Hay otros cinco peloteros en los Medias Rojas que sonaron mucho en los días y horas previas al cierre del mercado de fichajes. Estamos hablando de Jackie Bradley JR., Andrew Benintendi, Christian Vazquez, Matt Barnes y Martín Pérez. De hecho, resulta sorprendente que bien Bradley o bien Benintendi (o los dos) no hayan acabado en Cleveland. El equipo de Ohio aspira a ganar su división pero tiene unos problemas muy graves en los jardines.

Hay quien dice que la no salida de Bradley podría estar relacionada con su peso dentro del vestuario y con su rol protagonista en las campañas vinculadas al Black Lives Matter que están llevando a cabo distintos peloteros de la MLB. Hay que recordar que Bradley es el único afroamericano de un equipo (y una ciudad) que aún es percibido como racista por algunos jugadores.

Vazquez sonó con fuerza para los Rays y para los Mets, pero parece que Bloom pedía demasiado a cambio, y estaba en su derecho. Vazquez es uno de los receptores más consolidados de las Grandes Ligas y su contrato es ridículo. Su bate sigue estando en el promedio de la liga (en el mejor de los casos) pero su defensa marca las diferencias.

¿Es Barnes a día de hoy un relevista que marca las diferencias? No. Pues por eso no ha salido. Barnes siempre ha sido inconsistente. La capacidad para sacar ponches está ahí, estamos hablando de un brazo que consiguió 14.01 y 15.39 K/9 en 2018 y 2019 respectivamente. Pero la falta de control y la tendencia a conceder home runs también están ahí. En 2020 Barnes «solo» está promediando 11.08 K/9 mientras que sus ratios de bases por bolas y bambinazos están más altos que nunca.

La salida de Pérez es casi mejor que no se produjera. Una rotación que está coja habría pasado a estar directamente parapléjica.

En general, ha sido un buen cierre del mercado para los Medios Rojas. Chaim Bloom ha prescindido de piezas que iban a dejar el equipo en el corto plazo igualmente y ha le dado algo de vida al sistema de granjas. Podríamos darle un notable a su actuación, el sobresaliente habría sido deshacerse de Nathan Eovaldi.

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