La Tommy John de Mike Clevinger es un aviso a navegantes

La cirugía Tommy John para el as de San Diego es un tremendo varapalo para los californianos. Sin Mike Clevinger los Padres asustan un poco menos.

La lesión de Mike Clevinger es un aviso a navegantes

No podemos negar que la campaña 2020 ha sido atípica en todos los sentidos. Desde un inicio retrasado a una competición acortada que se ha parecido mucho a un sprint y que ha distado mucho de acercarse al clásico ritmo que se asocia al béisbol de las Grandes Ligas, esto es, “la temporada es una maratón, no un sprint”.

Es evidente que unas condiciones no ideales para la planificación de los 30 equipos de la MLB nos depararon un escenario preocupante. Unos entrenamientos primaverales pospuestos que tuvieron su versión veraniega (y express) en el Summer Camp de cara a preparar a todo el mundo en un visto y no visto. Preludio de lo que luego sería un atracón de partidos, un total de 60 en apenas 66 días.

Por supuesto, todo esto ha venido condicionado por el tristemente famoso COVID-19, una pandemia cuyas secuelas a todos los niveles se merecerán los estudios pertinentes por parte de gente mucho más experta en la materia, pero en lo que nos concierne en este artículo es el bienestar y salvaguarda de los jugadores, más concretamente de los pitchers.

Eso, amigos y amigas, es un territorio desconocido.

Porque el reciente anuncio de la necesidad de una cirugía Tommy John para Mike Sunshine Clevinger ha vuelto a «poner en el candelabro», como diría la insigne pensadora, todas las consecuencias que pueden dar de sí una puesta a punto deficiente previa a la temporada en lugar de un proceso mucho más gradual y tranquilo a la hora de ir agarrando sensaciones desde el montículo, aumentar la resistencia de los pitchers en el total de lanzamientos y sobreponerse a una evidencia cruda, que es que estos magos de la lomita no dejan de hacer un acto para el que ni siquiera sus brazos están diseñados.

Sí, lanzar a esas velocidades y con tanto estrés es un movimiento antinatural para el ser humano.

No deja de ser paradójico que en esta era de la información, en la que disponemos de tantas herramientas para llegar a una serie de conclusiones sobre todas las lesiones que se producen en el mundo de las Mayores y es que el aumento de las lesiones de todo tipo en hombro y codo más el proporcional de cirugías Tommy John respecto a campañas anteriores ha sido brutal, confirmando uno de esos temores que había de cara a este 2020 como que esa optimización tan deficiente y apresurada conllevaría problemas y no pequeños.

Se ha comentado por activa y por pasiva que habría una cierta correlación entre el incremento de la velocidad media en los envíos más rápidos de los pitchers y esas cirugías reconstructivas, pero como se destaca en esta interesante conversación entre Álex Carande y Marce Alfonsín, hay otros elementos que pueden influir en toda esta problemática sin olvidarnos de la falta de un tiempo de recuperación idóneo, no sólo durante la temporada sino fuera de ella para darle margen al cuerpo y que los brazos de los jóvenes son sometidos a tal nivel de exigencia a ciertas edades que obligan a acelerar los tiempos para realizar ciertos envíos que generan mayor estrés, con el daño catastrófico que se atisba en el horizonte no muy lejano.

Qué duda cabe que la baja de Mike Clevinger es un varapalo descomunal para las aspiraciones de los San Diego Padres y no hace falta que os diga lo muy aliviados que están (ahora) los otros pretendientes de Sunshine ante el desarrollo de estos acontecimientos, incluidos unos Cleveland Indians que lucen mejor con cada día que pasa ante esta operación pese a que el jurado no tiene que ofrecer su dictamen definitivo hasta dentro de varios años, cuando se pueda notar el impacto de los jóvenes que llegaron a Ohio.


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Si se le puede sacar un aspecto positivo a lo que es una mala noticia para todos los que amamos este deporte como es que no veremos a Clevinger hasta algún punto de 2022 es que esta crónica de una operación temida llega muy pronto en este período ‘entre temporadas’ con lo que habrá margen para que AJ Preller obre su magia, ya sea en forma de fichajes, traspasos o promoción interna como la que se aguarda de MacKenzie Gore, que casi parece El Elegido, pero más importante si cabe es un regreso a la plenitud del aspirante al Cy Young Dinelson Lamet.

Eso sin olvidarnos que todos los equipos de la MLB deben priorizar que un grupo de pitchers amplio y profundo es crucial si quieres sobrevivir a los desafíos de una campaña estándar y el temido ‘efecto rebote’ que supondrá para los lanzadores, puesto que pasaremos de unos esfuerzos habituales de 2019, intensos y mucho más cortos en 2020 antes de regresar a la normalidad para 2021.

Mientras tanto, en ese interminable debate sobre si un incremento de velocidad puede ser un factor de riesgo adicional a las eventuales lesiones graves de los pitchers, aquí os dejo una reflexión de alguien que JAMÁS sufrió una lesión grave ni en el hombro ni el codo a lo largo de sus más de 5000 entradas completadas y 23 años en las Mayores.

Una declaración de intenciones y una filosofía sobre el montículo en toda regla.

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