Una breve historia de la sabermetría (II). Del underground a los despachos

Segunda entrega de un serial dividido en cuatro partes dedicado a la historia de la sabermetría. Hoy nos toca del underground a los despachos.

Una breve historia de la sabermetría (II): Del underground a los despachos

La entrega anterior se quedó en 1984. Después de que los Giants despidieran a Eric Walker, un pionero de la sabermetría al que nadie se había tomado en serio en San Francisco, este recaló en Oakland. Los A’s, con Sandy Alderson como general manager, parecían bastante más receptivos a sus novedosos enfoques.

Es cierto que en épocas pretéritas la estadística no fue tan importante como lo es actualmente, pero en mayor o menor medida siempre formó parte del deporte. Resulta prácticamente imposible saber la calidad de un pelotero sin recurrir a la estadística, aunque sea la más básica. Pensemos en un espectador que a lo largo de un mes ve 100 at bats de dos jugadores diferentes. Uno de ellos consigue 30 hits, el otro 20. El primero tendrá un promedio excelente, .300, el segundo un horroroso .200. Si el espectador no lleva algún tipo de registro no sabrá quien es ‘mejor’ con el bate. Los ojos nos bastan. La estadística, por tanto, es inherente al juego.

Todos los caminos llevan a Branch Rickey

Sandy Alderson y sus Athletics no fueron los primeros que intentaron profundizar en los números para obtener ciertas ventajas. Branch Rickey comprendió antes que nadie el poder que podían tener. En 1947, Allan Roth, un estadístico canadiense que tenía experiencia en el mundo del hockey, empezó a trabajar para los Dodgers.

Comenzó a cuantificar todo tipo de datos que nunca antes se habían registrado. A continuación elaboraba una conclusiones que ponía en conocimiento de los entrenadores. Entre las cosas que Roth estudió estaban el rendimiento de bateadores y lanzadores dependiendo de su perfil y del perfil del rival (diestro o zurdo), las zonas del campo a las que pegaba más batazos un determinado bateador, el rendimiento en partidos de día y de noche o los números de los jugadores en uno u otro estadio. Son cosas que ahora damos por descontadas, pero que nadie había hecho antes.

Con el tiempo Roth fue perfeccionando sus métodos y volviéndose cada vez más vanguardista. En 1954 su trabajo llegó al gran público. La revista Times sacó un reportaje, firmado por Rickey, titulado Goodbye to Some Old Baseball Ideas. Empezaba así: 

“La gente del béisbol somos, por defecto, alérgicos a las novedades. Nos lleva tiempo hacer cambios. Durante 51 años me he fiado de mis ojos y de ideas y métodos estadísticos heredados. Pero recientemente he encontrado una manera de evaluar el béisbol que me ha hecho poner en duda muchas de mis creencias”.

Sabermetría en la revista Times.

Fragmento del artículo sobre sabermetría publicado en Times.

 

El reportaje profundizaba en una serie de ecuaciones que ofrecían una evaluación mucho más precisa de las ofensivas. Se hacía hincapié en que el promedio de bateo no lo era todo y por primera vez se daba una especial importancia a la capacidad de llegar a base y al bateo de poder. En 1954 Allan Roth ya estaba hablando del OBP (on-base percentage) y del ISO (isolated power).

Cuando Rickey dejó el equipo el peso de Roth en la organización fue disminuyendo. En 1964 un lió de faldas con una mujer afroamericana hizo que los Dodgers le despidieran (¡Si, los Dodgers! La franquicia que casi 20 años antes había roto la barrera racial). Muchas de sus ideas fueron olvidadas.


Una breve historia de la sabermetría (I): Orígenes fuera del béisbol organizado.


Si bien es cierto que durante los sesenta y los setenta hubo managers que introdujeron algunas innovaciones, el caso de Earl Weaver y sus platoons es seguramente el más conocido, ninguna franquicia apostó fuerte por la estadística avanzada hasta que Sandy Alderson se hizo con los servicios de Eric Walker.

Eric Walker: el eslabón perdido de la sabermetría

Juntos empezaron a adoptar un enfoque más sabermétrico a la hora de construir el roster de los A’s. Walker sostenía que el béisbol llevaba décadas equivocado. Según sus teorías la creencia de que las carreras (y los partidos ganados) se conseguían vía hit era errónea. Para Walker los más importante, lo que verdaderamente marcaba las diferencias, eran los tres outs de los que un equipo dispone en cada entrada. En el diamante, esos tres outs, son el bien más preciado que tiene una novena. Si los conservas anotaras carreras.

¿Y cómo se evita caer en outs? Con hits, pero también con bases por bolas. Durante años se creyó que las bases por bolas eran siempre un fallo del lanzador, pero quizás no. Quizás llegar a base de una manera segura es un mérito del bateador. Quizás el OBP, y no el AVG (promedio de bateo), es la manera más apropiada para medir el talento de los bateadores.

Lo opuesto a una base por bolas, aquello que según este nuevo enfoque era jugar a la lotería con esos preciados tres outs, eran los bunts y los robos de bases. Para Walker, un bunt es intercambiar un out por que un corredor avance una base. ¡Y no hay nada más importante que tus tres outs! Lo mismo sucede con los robos de base. Aún cuando se tiene éxito hay demasiado que perder: no se juega con los outs.

Si nos vamos a los números vemos claramente un cambio en la tendencia. Entre 1970 y 1984 (la era pre Aldeson-Walker) los A’s fueron líderes absolutos de la MLB en bases robadas con 2423. Durante ese mismo período de tiempo estuvieron a la cola de la liga en OBP. Su .318 fue el 21ª de una competición que por entonces solo contaba con 26 franquicias.

Durante las 13 temporadas en que Alderson y Walker trabajaron juntos (1985-1997) los Athletics pasaron de ser los primeros a los décimos en almohadillas robadas (un total de 1580) y su OBP se fue hasta el .334 (7º de una liga que desde 1993 contó con 28 equipos).

El sustituto de Alderson como general manager de Oakland fue el archiconocido Billy Beane. Ocupó la posición entre 1998 y 2015. El OBP del equipo fue de .332 (8º de una liga que en ese mismo 1998 empezó a tener 30 equipos). Moneyball y mucha literatura posterior han vendido que Beane fue quien empezó a prestar atención al OBP. Esa fue, según nos dicen, una de la patas principales de su revolución sabermétrica. Como estamos viendo Beane solo dio continuidad e implementó el proyecto inaugurado por Alderson y Walker.

La formación gerencial de Beane se produjo bajo la tutela de Alderson. Empezó como ojeador en 1990 y poco a poco fue ascendiendo. En aquellos años los A`s pertenecían a Walter A. Hass (propietario de Levi Strauss) y el dinero no era un problema. Los de Oakland poseían uno de los presupuestos más elevados de la liga y contaban con estrellas como Mark McGwire, Dennis Eckersley o Rickey Henderson.

Billy Beane solo da continuidad a lo iniciado por Walker y Alderson

En 1994 Beane dejó su puesto como ojeador y tocó moqueta. Alderson lo hizo su asistente y para familiarizarle con la estadística avanzada le pidió a Walker que redactara un documento. En Moneyball, Lewis se refiere a este informe como un simple panfleto, algo con lo que Walker no está muy de acuerdo.

“Mi objetivo, parece que cumplido, en aquel informe era exponer las ideas (no el funcionamiento detallado, solo las ideas) en un lenguaje claro y simple y en un orden lógico. Hacerlas comprensibles para la gente que trabaja en la gerencia”, declaró el propio Walker en Deadspin. “Sandy Alderson nunca necesitó un documento como aquel, se había graduado en derecho en Harvard. Considere que escribía no solo para Billy Beane, sino para cualquier veterano de béisbol. (…) Creo que lo más importante que logré durante aquellos años no fueron las evaluaciones puras (que también lo fueron), sino conseguir que la gente comprendiera todo aquello”.

Winning Baseball: el informe que Walker le escribió a Billy Beane.

Winning Baseball: el informe que Walker le escribió a Billy Beane.

 El documento de Walker, titulado Winning Baseball, tenía 66 páginas. Recogía algunos de los principios que caracterizaron la gerencia de Beane y que han acabado extendiéndose a toda la MLB: 

-Ganar una serie al mejor de siete partidos en la MLB depende más de la suerte que de calidad inherente de un equipo.

-Existe una relación directa entre las carreras anotadas y permitidas durante un período de tiempo y las victorias obtenidas en ese mismo período. 

-Las aperturas largas provocan lesiones en los brazos de los lanzadores jóvenes.

-Virtualmente cualquier estrategia (robo de bases, bunts, hit-and-run…) contribuye a reducir el número de carreras anotadas.

-Traspasa  a un jugador a los 29 años y evita fichar en la agencia libre.

Durante el tiempo que Alderson estuvo en Oakland se aplicaron en mayor o menor medida algunos de estos principios y muchos otros, pero nunca fueron un dogma de fe. Todo cambió en 1995.

En septiembre de aquel año falleció Walter A. Haas. La franquicia se puso en venta y acabó siendo comparada por Ken Hoffman y Stephen Schott, dos constructores californianos bastante menos generosos que su predecesor. En 1995 los A’s gastaban unos $33 millones en salarios, justo la media de la liga. Tres años después, en 1998, solo $18. Muy lejos de los aproximadamente $42 que suponían la media de la MLB.

Es en el invierno de 1997, en medio de este recorte presupuestario, cuando Beane se convirtió en gerente general del equipo. Las circunstancias le obligaron a implementar todavía más el modelo puesto en práctica por la dupla Alderson-Walker.

Más arriba decíamos que el OBP registrado por Oakland bajo la dirección de Beane y la de Alderson fue prácticamente idéntico. Lo mismo sucede si comparamos estadísticas ofensivas más complejas como el wRC+ o la wOBA (99 y .325 con Beane, frente a 104 y .329 con Alderson). No se puede decir, por tanto, que Beane aportara nada nuevo en este aspecto, aunque sí que hay que reconocerle que consiguió registros muy similares con un presupuesto mucho más limitado. 

Donde se notó la mano de Beane fue en el tema del robo de bases y bunts. Podría decirse que una parte importante de los resultados ofensivos de los A’s durante la temporada regular estuvieron relacionados con que el nuevo gerente fuera tajante en este aspecto. Entre 1998 y 2015 solo Red Sox, Giants y Cubs robaron menos bases que los A’s. Mientras que los Red Sox fueron los únicos con menos bunts.

Bajo la batuta de Beane Oakland gozó de años muy exitosos. Entre el 2000 y el 2007 siempre superaron el .500 de victorias y acumularon cinco presencias en los playoffs. MoneyballI, no obstante, nos ha metido en la cabeza que aquel equipo estaba formado por un grupo de descartes. Por jugadores que nadie más quería. 

Lo primero que habría que decir es que Scott Hatteberg, ese receptor sin brazo al que libro y película le otorgan un protagonismo capital, acaba en los A’s porque estos doblan la oferta de los Rockies que el jugador tenía sobre la mesa.

Lo segundo que habría que hacer es parafrasear al lanzador Mitch Williams: “Oakland no ganó por la sabermetría. Lo hizo por Mulder, Hudson, Zito y Tejada”. Mark Mulder, Tim Hudson y Barry Zito fueron los principales abridores de los A’s durante aquellos años. En las cuatro campañas que estuvieron juntos (2000-2004) se combinaron para lograr un WAR de 60.5. Mulder y Zito fueron primeras rondas del Draft a las que Beane dio un total de $2.5 millones de signing bonus (una cantidad considerable). 

Miguel Tejada, al que en la película se refieren peyorativamente como Mr. Swing-At-Everything, no era un bateador que se ajustara a los supuestos gustos de Beane. Hacía swing a todo y no se caracterizaba por su disciplina en el bate. Sin embargo, ganó el MVP en 2002 y entre el 2000 y el 2004 promedió más de 100 impulsadas por temporada con un OPS superior a .800.

El porqué de los fracasos de Beane en octubre

Pese a los buenos resultados obtenidos en temporada regular, los A’s fracasaron una y otra vez en postemporada. “Mi mierda no funciona en playoffs”, llegó a reconocer Beane. Lo que no funciona en octubre es el fundamentalismo casi religioso con que Beane se aferró a sus creencias. El rechazo normativo al juego de carrera y la obsesión por alinear bateadores prestando únicamente atención a sus capacidades ofensivas y sin preocuparse por su defensa supuso un alto precio a pagar.

En el quinto y definitivo partido de las Series Divisionales del 2000, con los Yankees como rivales, Oakland encajó tres carreras después de un error garrafal del jardinero central Terrence Long. Al año siguiente, los Yankees volvieron a eliminarles. En el tercer juego de la eliminatoria Derek Jeter consiguió eliminar a Jeremy Giambi en el home después de que este trotara por las bases con una lentitud y torpeza pocas veces vista sin ni siquiera intentar hacer un slice. Nueva York ganó 1-0. En el último choque de la serie los errores del fildeo se los A’s se tradujeron en dos carreras que a la postre le acabarían dando la victoria a los Yankees (5-3).

En 2002 Oakland volvió a caer en cinco partidos en las Series Divisionales, en esta ocasión ante los Twins. De haber ganado el cuarto choque hubieran pasado de ronda, pero con un 2-0 a favor cometieron una serie de errores que permitieron a Minnesota anotar cinco carreras. Acabaron perdiendo ese encuentro y el siguiente. Los mismos fallos se produjeron en 2003: mal fildeo y una absoluta falta de tensión competitiva a la hora de correr entre las bases.

El smallball que tanto rechaza la sabermetría es imprescindible en octubre. En los playoffs la línea entre la victoria y la derrota es mucho más fina. El diferencial de carreras no importa y una acción aislada (por ejemplo el robo de una base) puede marcar toda una serie…

Los Red Sox fueron una de las primeras franquicias en copiar algunos de los métodos puestos en práctica por los A’s. De hecho, en 2002 estuvieron apunto de hacerse con los servicios del mismísimo Billy Beane. No hubo acuerdo y finalmente el elegido para ocupar el puesto de gerente general de Boston fue un chico de 28 años que entendió que la sabermetría no es un dogma de fé, sino una herramienta. En 2004 el equipo que él había creado se llevó las Series Mundiales y cambió la historia del béisbol… todo después de un robo de base absolutamente kamikaze y de ganar una serie con un diferencial de carreras de -11. Pero esa es otra historia…

Newsletter DosUnoSiete

Conviértete en Insider y recibe los mejores contenidos gratis en tu email