Gerrit Cole busca la inmortalidad

El pitcher estrella de Yankees busca mantener su impresionante estado de forma en el exigente duelo contra los Rays. Gerrit Cole abre hoy el segundo juego de la serie.

Gerrit Cole en busca de la inmortalidad

Ser capaz de encontrar (y formar) un pitcher con las condiciones para ser el as de tu rotación en tu propio equipo es el sueño húmedo de todo general manager que se precie, que debe confiar en el criterio de los scouts y también de los departamentos de estadísticas avanzadas de cara a ser capaz de localizarlo a tierna edad y moldearlo a tu imagen y semejanza para que cumpla todas esas expectativas. Hace años los Yankees tuvieron claro Gerrit Cole era su hombre, pero hacerse con sus servicios fue más complicado de lo esperado.

Aunque el draft de la MLB es (y seguirá siendo) una lotería y es el que menos seguridad te garantiza entre los cuatro grandes deportes norteamericanos, los Yankees pensaban que en un joven lanzador californiano que respondía al nombre Gerrit Alan Cole podían encontrar las cualidades necesarias tanto en el plano mental como en las indudables capacidades físicas para triunfar nada más graduarse del Instituto Orange Lutheran, empleando para ello su pick número 28 de la lotería de 2008.


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Sin embargo, la unión entre Cole y los Yankees tendría que esperar puesto que los parámetros del acuerdo no fueron del agrado para el jugador ni para la familia con lo que cumplió con su palabra dada a la Universidad de California, institución de la que saldría apenas tres años más tarde como el mejor jugador del país tras la elección de los Pittsburgh Pirates.

La vida puede experimentar giros inesperados, pero a nadie le debe extrañar que, tras su irregular trayectoria con los de Pennsylvania y una etapa en unos Houston Astros que lograron destapar todo el potencial que Cole tenía en su interior, el diestro se animase a firmar por el equipo del que era seguidor de pequeño y cuya fotografía durante el transcurso de las World Series de 2001 con el lema “Yankee fan today, tomorrow, forever” terminaría siendo premonitorio, con el aliciente de un más que lucrativo contrato de 324 millones de dólares a lo largo de nueve temporadas.

De hecho, lo observado durante su periplo con los texanos es lo que terminó de convencer a la gerencia del Bronx de cara a hacer la clase de desembolso que se requiere para reclutar a un talento supremo como el de Cole que combina las dimensiones prototípicas de pitcher de ensueño con su 1.93 de altura y 99 kilos de peso, con una mezcla prácticamente inmejorable de juventud, ausencia de lesiones importantes en su historial médico y un arsenal de ensueño que sería la ilusión hecha realidad para cualquier pitching coach.

No obstante, pese a que todo lo anterior es extraordinario y se comprenden un poco mejor los motivos por los que los Yankees se lanzaron a la piscina sin importarles si había agua o no en la misma para hacerse con los servicios del mejor pitcher que había de largo en el mercado, es la fortaleza mental y la atención por el detalle lo que convierten a Gerrit Cole en ese (no tan) oscuro objeto de deseo por el que hubo aquella intensa lucha cuerpo a cuerpo entre los neoyorquinos junto a Dodgers y Angels que tenían muy claro que se trataba en la última pieza del puzzle que les convertirían en el candidato firme a imponerse en las World Series en el primer caso u ofrecer el respaldo definitivo al proyecto de Mike Trout en Orange County de cara a ser significativos en octubre.

El fabuloso coeficiente intelectual que posee Gerrit Cole, que se acentuó en su paso por Houston y que terminará asentándose con los del Bronx es lo que le ha permitido alcanzar unos niveles de dominio en su negociado sobre el montículo que le sitúan en un lugar privilegiado en la historia de este deporte, con una racha de imbatibilidad que desafía el propio sentido común.

Ya sabemos que el balance de triunfos y derrotas no nos cuenta toda la historia o incluso la historia a secas, pero esa capacidad que está demostrando para terminar siempre del lado más positivo es una muestra más del enorme pedigrí que posee el californiano mientras busca alcanzar las cotas alcanzadas por Carl Hubbell, un pitcher extraordinario en su trayectoria en las Mayores y más allá de MVPs y múltiples presencias en el All-Star, es más conocido por eliminar vía strikeout y de forma consecutiva a cinco leyendas como Babe Ruth, Lou Gehrig, Jimmie Foxx, Al Simmons y Joe Cronin, hito que lograra en la cita de 1934 y que sólo Pedro Martínez emularía apenas 65 años más tarde.

Una cosa debe quedar clara y siento ser portador de malas nuevas.  Gerrit Cole va a perder algún día e incluso más de una vez, puede que incluso que esta misma noche en la exigente apertura que le va a medir con Tyler Glasnow y los poderosos Tampa Bay Rays, un pitcher que en términos de ‘stuff’ no tiene mucho que envidiar al as de los Yankees pese a que sus 2.04 metros de altura y su mecánica de lanzamiento no tan refinada le generan problemas de control que vuelven a ser evidentes en este de 2020 y que siempre han limitado su potencial.

Pero no cabe duda alguna de que si bien los récords como el de triunfos consecutivos pueden quedar muy bien en tu futura placa en Cooperstown, el objetivo definitivo es y sigue siendo permanecer como el último equipo en pie cuando acabe octubre, una imagen que no se produce para los Yankees desde 2009 y es que para la histórica franquicia del Bronx, esa espera debe tocar ya a su fin para la que Gerrit Alan Cole debe y será fundamental para lograrlo.

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