El último tren de Gary Sánchez

El contrato ofrecido al catcher de los New York Yankees le sitúa en la órbita del equipo para 2021. Gary Sánchez seguirá en el Bronx... por ahora.

El último tren de Gary Sánchez

La fecha límite para ofrecer contratos a aquellos jugadores que todavía atraviesan ese momento del proceso del arbitraje salarial ya ha pasado y más allá de ciertas maniobras que podrían ser anticipadas, lo cierto es que la renuncia a  ofrecer contratos a Eddie Rosario, Kyle Schwarber, Adam Duvall o Archie Bradley por parte de sus respectivos ex-equipos ha terminado acaparando los titulares en lugar de ciertas posibilidades que no han terminado ocurriendo y que hubieran provocado un verdadero maremoto en las Mayores.

Evidentemente estoy hablando de los ‘non-tender’ a Gary Sánchez y Kris Bryant por parte de sus franquicias, algo que le habría convertido automáticamente en agentes libres.

Y es que los clubes han valorado todos los puntos de vista posibles antes de llegar a la conclusión de que la mejor opción era hacerles la oferta, aunque eso suponga un aumento de sueldo incluso tras un rendimiento tan inapropiado a sus cualidades y con el matiz no pequeño y aleatorio de una temporada de únicamente 60 partidos en lugar de los 162 habituales. Aspectos estos últimos que ha marcado muchas de las decisiones de las últimas horas y todo influenciado por el contexto del Coronavirus.

La verdad es que no es lo que se preveía cuando el dominicano irrumpió en la escena en 2016 y consiguió que algo extremadamente complicado, batear con regularidad y con fortaleza, pareciera un juego de niños al irse hasta los 20 home runs en apenas 203 turnos de bateo y un slugging de .657.

Los Yankees tenían a su Yogi Berra, su Thurman Munson, su Jorge Posada moderno o incluso algo más. Alguien que podría lograr más de 40 ó 50 home runs todos los años.

Hasta que dejó de ser el caso, claro.

Los pitchers de la competición han tomado muy buena nota a la hora de agarrarle la matrícula a Gary Sánchez y poner énfasis en los puntos débiles de su swing, que los tiene como la inmensa mayoría de los bateadores, y una disciplina en el plate que se ha ido degradando con el paso del tiempo hasta situarse en los parámetros actuales. No en el intimidante pegador lleno de potencia y capaz de cambiar encuentros con un solo swing, sino uno lleno de interrogantes y que no estuvo detrás del plate cuando Gerrit Cole inició sus partidos en playoffs.

Porque más allá de la erosión en lo que aporta Gary Sánchez en el cajón, sus más que conocidos y publicitados problemas en la faceta defensiva, que le han llevado a sumar más de 50 passed balls desde su debut para liderar la competición, ha hecho que esos vasos comunicantes que son ataque y defensa le situaran en el banquillo. Y no solo en los partidos en los que lanzaba el as del equipo, sino para un total de cinco de los siete que disputaron los neoyorquinos que confiaron más en la mascota y el framing de Kyle Higashioka.

Una cosa debe quedar clara, y es que los jugadores que hay en la Major League Baseball son los mejores de su profesión o andan muy cerca de ello, con lo que se les debe otorgar todo el respeto que se merecen por un deporte con el que es muy fácil pasárselo bien, pero que es extraordinariamente complicado de dominar.

Lo que sí es evidente es que, incluso con la posesión de todo el talento que atesora, a Gary Sánchez le está costando horrores no el hecho de llegar al más alto nivel de su deporte, sino dar continuidad a esas expectativas que le situaron como un factor diferencial y casi el mejor invento desde la rueda por ese continuo juego del gato y el ratón que son los ajustes constantes que hacen tanto pitchers como bateadores, que no deja de ser la parte clave del juego que colocaría a Gary en la élite a la que aspiraba en su debut de 2016 y que parece ya un lejano recuerdo.

‘El Kraken’ ha sido uno de los jugadores más complicados de evaluar de los últimos tiempos, alternando esas campañas que te hacen soñar casi con la Luna con otras en las que se ha convertido en una sombra de sí mismo como la que acabamos de finalizar.

Los New York Yankees (todavía) no renuncian a contar con él para la nueva temporada, pero está claro que no es la pieza clave, ni una de segundo nivel, sobre la que puede girar el resto del equipo en el momento actual y es que la encrucijada en su etapa en el Bronx se aproxima con enorme velocidad… si es que no viste otra camiseta cuando la próxima temporada empiece el próximo 1 de abril.

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