El futuro de los Medias Rojas está en el bate de Rafael Devers

No acapara tantos titulares como otras jóvenes promesas latinas, pero Devers podría ser la gran estrella que necesitan los Medias Rojas.

Devers puede ser la próxima gran estrella de los Medias Rojas

Hace poco más de un mes la web Over The Monster le pedía a distintos colaboradores su opinión sobre quién iba a ser el próximo pelotero de los Medias Rojas en ganar el MVP. Los resultados fueron casi unánimes. Ocho de los diez participantes se decidieron por Rafael Devers.

Cuando se habla de las futuras estrellas de la liga todos tendemos a olvidarnos de Devers. Juan Soto, Fernando Tatís, Ronald Acuña o Vladimir Guerrero son los nombres que se repiten una y otra vez mientras que el antesalista de Boston queda en muy segundo plano. En 2019, sin embargo, su WAR fue mejor que el de cualquiera de los mencionados anteriormente (conviene matizar que Tatís y ‘Vladito’ aún no se han asentado en la liga. Aunque el primero parece empeñado en hacerlo en este 2020).

rafael devers

Lo cierto, es que sus 23 años Devers ya es una realidad que ha ido mostrando mejoras sustanciales desde su irrupción en 2017. El cuadrangular conectado a Aroldis Chapman al poco de debutar dejó muy patente que su bate estaba llamado a estar entre la élite. Su defensa y su disciplina en el cajón, sin embargo, transmitían muchas dudas.

Problemas en 2018.

Pese a ser un titular indiscutible en un equipo que ganó las Series Mundiales, 2018 no fue un año sencillo para el tercera base. Los lanzadores detectaron las carencias de su swing y le castigaron mucho en ese sentido. La tendencia de Devers a perseguir prácticamente cualquier lanzamiento permitió a los pitchers lanzarle mucho fuera de la zona de strike. Además tuvo problemas graves (tanto para conseguir contactos como de identificación de lanzamientos) con las bolas rápidas y los cambios.

En 2018, y según Brooks Baseball, Devers bateó .231 y .232 contra rectas y cambios respectivamente. Los strikeouts no eran su único problema. Un criterio muy pobre a la hora de perseguir lanzamientos le condenó a acumular malos contactos. Devers se ponchaba mucho y sus contactos eran malos. Además, su defensa seguía siendo muy deficitaria.

Una parte importante de las dudas que existían con Devers estaban relacionadas con su físico. Cierto sobrepeso hacía difícil que se le viera como una opción a largo plazo en la esquina caliente. Al mismo tiempo vaticinaba lesiones en rodillas y tobillos. Tras las celebraciones del título del 2018 los Red Sox le recomendaron perder algo de peso, y Devers no dudó.

Pérdida de peso y ajustes en 2019.

Contrató a un dietista y durante el invierno trabajó en ese sentido. Cuando se presentó en los entrenamientos primaverales se le vió mucho más fino. La pérdida de peso era más que evidente y las mejoras en defensa no tardaron en hacerse notar.

Pero la mejora más importante se produjo en el cajón. Devers no hizo cambios drásticos en su swing. No se preocupó por su ángulo de bateo (10.9 grados en 2018 y 10.3 en 2019) sino que trabajó en el reconocimiento de lanzamientos y en la selección. Siguió siendo un bateador agresivo, de atacar mucho los lanzamientos, pero fue más selectivo.

Su porcentaje de swings (swings%) tanto dentro como fuera de la zona de strike aumentó, pero también lo hicieron sus contactos. Sus ponches se limitaron drásticamente (del 24.7% en 2018 a 17% en 2019). Lo dicho, Devers siguió siendo agresivo, pero él eligió cuándo y con qué.

Como vemos en la primera de las dos tablas siguientes el porcentaje de swings de Devers aumentó entre 2018 y 2019. Y como vemos en la segunda su número de whiffs (abanicados con fallo) disminuyó. La mejora es evidente ante todos los tipos de lanzamientos, pero especialmente notable con los cambios. En sus dos primeras temporadas en las Mayores el dominicano sufrió mucho ante este lanzamiento. Los derechos le destrozaron.

Rafel Devers y su porcentaje de abanicados en las últimas temporadas.

 

Los abanicados con fallo de Devers en las últimas temporadas.

Esa mejor comprensión de la zona de strike permitió que sus contactos mejorasen notablemente. Vuelvo a insistir en la idea, Devers siguió siendo un bate agresivo, pero eligió mejor que lanzamientos atacar. En 2019, y según Statcast, fue uno de los bateadores de toda la MLB que más duro le pegó a la bola. Sus 92.1 millas de exit velocity promedio le colocan en el puesto decimoprimero en dicha categoría.

De sufrir mucho con los cambios a destrozarlos.

Resulta interesante volver al cambio, un lanzamiento a través del cual se ve perfectamente la evolución de Devers. En 2017 y 2018 persiguió este lanzamiento sin ningún tipo de criterio. Lo bateó poco y mal. Su promedio fue de .231, su slugging de .380 y los pocos contactos que consiguió fueron horribles (en su mayoría rodados muy lentos).

En abril y mayo del 2019 Devers vió más cambios que de costumbre. Los lanzadores sabían que era su talón de Aquiles y le atacaron en ese sentido. Sin embargo, respondió algo mejor de lo esperado. Seleccionó mejor ante cuales hacer swing y rindió como un bateador promedio. En junio se consumó la metamorfosis: Devers destrozó los cambios (.539 de average y .692 de slugging). Fue la norma durante el resto del año. Terminó el 2019 con un slugging de .726 y un ISO de .333 contra el cambio.

Rafael Devers ha pasado de sufrir ante los cambios a destrozarlos.

Ya hemos comentado más arriba que Devers no se ha preocupado demasiado por el ángulo de bateo. Sus 10/11 grados de promedio están muy lejos de los 25 que los expertos de la fly ball revolution consideran óptimos. En estos momentos de su carrera es más un pegador de líneas que de cuadrangulares (los 32 homers del año pasado fueron posibles gracias a su buenísima exit velocity y a la bola dopada). Su gran 2019 se cimentó en su capacidad para pegar line drives durísimas que le valieron para liderar la liga en hits de extra base (54 dobles, 4 triples y 32 bambinazos). 

Otro aspecto que habla muy bien del tipo de bateador que es Devers es su capacidad para conectar a todas las partes del campo. Es cierto que tiene cierta tendencia a ser un pull hitter y que la mayoría de sus batazos se localizan en su lado natural. Pero su rendimiento ofensivo cuando pega a banda contraria es todavía mejor. Esto lo convierte en una máquina de destrozar shifts defensivos.

David Ortiz ha contado que en una visita de los Medias Rojas a Miami vió un partido con Derek Jeter. Los dos ex peloteros estaban sentados en el palco cuando ‘Big Papi’ le preguntó a Jeter por el bateador de Boston que más le asustaba. La respuesta lo dice todo: “Devers”.

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