El fin de una era en los Houston Astros

Los Houston Astros que marcaron una época y escribieron una página muy negra en el libro de la MLB no volverán. Muchos de sus peloteros salen a la agencia libre y el gasto es inasumible.

El fin de una era en los Houston Astros

Hoy es el fin de una era en los Houston Astros. Lo malos de la película han hincado la rodilla ante unos Rays aliados con los dioses del BABIP. No quiero decir que los Astros no vayan a seguir siendo un buen equipo, pero no van a ser «el mismo equipo».

Springer y Brantley son agentes libres. La lesión de Justin Verlander es una nube negra sobre una rotación que sólo ha superado del drama gracias a las interesantes apariciones de Framber Valdez y de Cristian Javier.

He criticado, y reconozco que de forma equivocada, la contratación de Dusty Baker. Me parecía una asunción encubierta de culpa, un choque de filosofías que no tenía sentido más allá de lo dicho, expiación. Pero el manager ha manejado el equipo con sensatez durante los playoffs, ha conseguido que algunos peloteros den un paso adelante (como los jóvenes de la rotación y el bullpen o Kyle Tucker) y la sensación es que ha sido el paraguas que ha ayudado a recuperar la mejor versión de algunos jugadores puestos en duda. No tengo claro que se hubiera podido recuperar la mejor versión del algunos innombrables sin Dusty Baker en el dugout.

El payroll de los Houston Astros y su impacto en la rotación

El primer problema que tiene Houston de cara al futuro es el dinero. Ya sé que una temporada 2021 con público no va a ser nada fácil para este grupo de jugadores, pero tengo claro que hay narrativas que se diluyen cuando lo jugadores hacen su trabajo y que la economía domina la toma de decisiones.

Situación del payroll de los Houston Astros para 2021.

Fuente: Spotrac

Tener $33 millones invertidos en Justin Verlander y $24 millones en un Zack Greinke en el lado equivocado de los 30 y con claras señales de declive, parece tener demasiados huevos en esa cesta.

Lance McCullers entra en su último año de arbitraje y es un lanzador que puede dar un gran rendimiento sin ser muy costoso, pero ya te obliga a tomar decisiones a largo plazo. Framber Valdez genera gran cantidad de outs rodados y parece tener las herramientas para ser un gran picher. Sabe lanzar y ya lo ha hecho en escenarios difíciles.

Jose Urquidy viene de una temporada difícil, como todos. Pero sus K/9 y sus perimetrales nos hacen dudar de él. No digo que no vaya a ser un buen jugador, digo que sus números son engañosos.

Hay que ver como se proyectan Cristian Javier y Luis García en temporadas de 162 partidos, pero la gran esperanza, y la verdad que no me queda mucha, es Forrest Whitley. No me queda mucha porque no creo que hubiera habido mejor escenario que esta temporada para saber lo que hay dentro del melón de uno de los mayores talentos sobre el montículo en los últimos años. Parece que va a fallar por donde los grandes talentos se derraman: por la cabeza.

Que no haya jugado este año nos dice que los que más dudas tienen son los Astros, porque necesitar le han necesitado.

Para poner contexto, hace un par de años Houston hubiera rechazado cualquier oferta por Whitley. Alrededor de él se podría haber organizado un paquete de jugadores que te hubiera permitido realizar cualquier movimiento imaginable. Es por eso, que con cierto humor y sin saber si creo en lo que digo, siempre insisto en eso de “traspasa tus prospects antes de que se rompan”.

Forrest Whitley

  • El molde perfecto para un lanzador, esculpido pero Miguel Ángel. La madurez aún no ha llegado.
  • Serios problemas de conducta y make up.
  • Bola rápida en las 95-97 (puede lanzar más duro de forma consistente) que puede cortar/sink.
  • Slider, curva y cambio por encima de la media, pero en teoría, porque en la práctica…
  • Horrible 2019 a nivel estadístico, con muchos problemas de control y un HR/9 de 3.33 (vamos, que hacían prácticas de bateo con él).

OPTIMISTA: Gerrit Cole. Whitley estaba llamado a continuar el trabajo del as, ahora de los Yankees, pero su falta de profesionalidad le aleja de conseguirlo.

REALISTA: El talento siempre tiene oportunidades. Madura y se establece como un pitcher número 2, con temporadas de 250k y nivel All Star.

En una temporada en la que los Astros han recurrido a sus granjas para resolver los problemas en el montículo, que Forrest Whitley no haya ni tenido un cameo, una triste entrada de partido decidido, da mucho que pensar.


Puedes buscar: Forrest Whitley lanzando 105 mph


Me parece divertido pensar en que gran fichaje hubiera sido para los Astros de Luhnow alguien como Robbie Ray con sus spin rates de locos y su incapacidad para saber utilizarlos. ¡ Y qué tontos hubieran parecido el resto de gerentes del béisbol!


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Un lineup bueno, pero con sentimiento de pérdida

Dos piezas absolutamente esenciales, como Springer y Brantley, salen a la agencia libre. Fueron bates esenciales en un lineup que domino el béisbol a su antojo y que ha golpe de trash encontró la cuadratura mágica del batear para contacto y para poder, algo en cierto modo contradictorio. Aquel ataque era capaz de concatenar turnos al bate, sin un solo hueco en el lineup, en los que la disciplina y el contacto de calidad eran absolutamente increíbles.

Un leadoff hitter atípico como Springer, castigador de bolas rápidas, que da pistas del tipo de organización que son los Astros. Houston le utiliza en un spot en el que muchas organizaciones colocan a su mejor bateador (Betts, DJ LeMahieu…). Si los Houston Astros deciden marcar el teléfono de Boras y apostar por Springer no va a ser barato.

Springer juega buena defensa en una posición premium.  Sus prestaciones no han disminuido en absoluto pese a las difíciles circunstancias de esta temporada, y su excelente rendimiento en postemporada añade un valor que no sé, no creo que los Houston Astros puedan pagar.

Pero que nadie se olvide de Michael Brantley. La bujía de un ataque,

¡QUÉ OFENSIVA! Brantley, desde un perfil zurdo diferente, compensó una de las pocas carencias de un lineup excesivamente diestro. Ha dado turnos al bate de calidad en los que siempre ha encontrado la forma de hacer daño.

Tampoco creo que Josh Reddick siga en Houston. Evidentemente el declive físico ha sido profundo y el efecto en su defensa abismal. Un buen jugador que sacará un contrato, de los de millón en singular, y que puede aportar valor, pero dentro de su realidad actual.

El golpe, la inmensa perdida de talento, lo paran en gran parte porque Kyle Tucker es ese bate zurdo con mucho talento, talentazo, que puede ser la nueva bujía del lineup. Digo más, a nadie nos debería extrañar que Tucker se convierta en una estrella de la MLB, porque lo tiene dentro.

Tampoco viene mal tener a Yordan Álvarez en la recamara. La doble operación de rodilla pone de manifiesto que poquita defensa vamos a ver del cubano de ahora en adelante. Pero tiene algo de Big Papi dentro. Uno de esos que te compensa perder flexibilidad en el roster porque va estar siempre en la carrera por el liderato de home runs. Para no ser un David Ortiz de garrafón y no tener que lavarme la boca con lejía, Yordan Álvarez tendrá que demostrar que no es sólo el jugador con más raw power de la liga, sino que es capaz de batear en octubre.

Me explico, el bateador cluch tiene mucho de mística, muestras reducidas y leyendas urbanas, pero si es verdad que cuando entregas las llaves de la estructura de tu lineup y renuncias a toda la flexibilidad por un bateador, necesitas que te de un plus muy importante.

Para acabar con los compromisos que han adquirido los Astros hay que hablar de uno bastante amigable con Alex Bregman y otro, que parece que va a envejecer peor, con Jose Altuve. Y el próximo pelotero que te va a preguntar qué hay de lo mío es Carlos Correa.

Correa es una estrella de la liga, una fuerza con el guante y con el bate. Una fiera competitiva en los playoffs y en este equipo que parecía acomplejado, amedrantado por la culpa, ha sido el líder dentro y fuera del terreno. Su espalda arroja dudas, pero que nadie se confunda, su talento es diferencial y alguien le va a pagar.

Tampoco sabemos cómo va a afectar  la coyuntura actual. Vivimos en el mundo del Coronavirus y va a afectar a la agencia libre. Hay contexto y muchos interrogantes, pero Correa es un jugador de los que te cambia un equipo. Para mí, un punto sobrevalorado, pero no lejos, sino a la par,  en talento de Francisco Lindor y por encima de Javier Baez sin ninguna duda.


Llegados a este punto no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que los Houston Astros no van a poder pagar a todos y, por tanto, los malos, los Houston Trashtos tal y como los conocemos, han jugado su último partido. Un ataque de leyenda, que pasará a la historia con un gran asterisco, pero que nadie se olvide de que la culpa se diluye con el tiempo y que son los legítimos portadores “de un trozo de metal en 2017”.

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