"Dame playoffs y dime tonto". Una guía para octubre.

Después de una temporada llena de incertidumbre, la MLB ha conseguido llegar a los playoffs. Y para celebrarlo nos tiramos a la piscina con una guía para octubre.

Dame playoffs y dime tonto. Una guía para octubre.

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Pues sí, nos hemos tirado a la piscina. Hace menos de tres semanas nos dijimos: esta postemporada tan rara se merecen una guía. Y aquí estamos. A 24 horas escasas de llegar a los playoffs, después de haber dormido poco y listos para dormir todavía menos. Y tan contentos.

Os presentamos Una guía para octubre 2020, la que esperamos que sea la primera de muchas de Dos Uno Siete. La idea de este panfleto es que sea algo que ayude a tanto a los aficionados casuales como a los más fieles. Es cierto que algunos de los términos utilizados son un poco nerds y pueden resultar un tanto crípticos, esperamos que al lector que no los conozca le pique la curiosidad y se interese por ellos. Al fin y al cabo aquí estamos para aprender.

Esperamos del mismo modo, que los fanáticos más cafeteros puedan encontrar alguna cosa que les resulte útil y/o interesante.

Muchas gracias por el apoyo a Fernando Díaz, Àngel Lluís Carrillo y toda la crew de Pitcheos Salvajes, Iker García, José Manuel Pérez de Más Que 27 Outs, Jesús Soler aka Un Mal Kicker, Pepe Rodríguez, Hector Pérez, Sergio Alberruche de Wolcott Field y a los chicos de Uniqoders.



Os dejamos con «Dame playoffs y dime tonto», el texto que Pepe Rodríguez, del podcast Pepe Diario, ha hecho a modo de prólogo para la guía.



He vivido la temporada regular de la MLB más apestosa de mi vida y aquí estoy salivando antes de que comiencen los playoffs. Es difícil ser más tonto, pero es que no lo puedo evitar. No es algo de lo que pueda mostrarme orgulloso y, sin duda, el que me acuse de ser un hipócrita o un cínico tendrá la razón y no haré otra cosa que otorgársela sin ambajes.

La temporada regular de las Mayores ha sido un espanto. O, al menos, ha sido un espanto para mí. Estoy acostumbrado a disfrutar de este deporte y sus rutinas en verano. De esta manera, pocas cosas me gustan más que dejar morir el día por la ventana. Y pasadas las diez de la noche, encontrar la casa oscureciéndose a la par que acallándose poco a poco e ir bajando el volumen del televisor punto a punto mientras la vida se adormece a mi alrededor. Y a la una de la madrugada, encontrarme en total oscuridad y silencio, salvo por la luz de la pantalla del televisor y unos comentaristas apenas audibles, mientras salto de partido en partido, de entrada en entrada, por mi querido béisbol.

Difícil explicar el placer que me produce el devenir de las rotaciones de pitchers titulares en medio de lesiones y rachas, tanto victoriosas como perdedoras, de equipos de mitad de clasificación. La suavidad de la ligera brisa de la ventana abierta de un candidato a MVP que vive un mes por encima del .400 con home runs en tres, cuatro, cinco partidos seguidos. Los grados de temperatura llegando a límites compatibles con la vida humana, una puta Mahou en la mano y los Detroit Tigers mandándome a la cama en la cuarta entrada al conceder cinco carreras consecutivas. Béisbol.

Nada de todo eso este año. Nada de 162 partidos. Nada de dinámicas, ni de titularidades imposibles, ni de rotaciones a la espera de su as para el mes que viene, nada de aún queda mucho, de espera a ver si somos vendedores o compradores, de estar peleando sólo por el partido de esta noche porque sabes que ninguno de los dos equipos tiene opción alguna de meterse en playoffs. Ay, los playoffs…

¡Nos los han hurtado! ¡Qué cojones es esa mierda de meter a dieciséis equipos! ¿Es esto la NBA o qué? Qué clase de competición podemos tener cuando en sólo dos meses, con unos equipos jugando 60 partidos y otros a saber, se han ordenado, por una mera cuestión de relleno televisivo que nada tiene que ver con la dinámica competitiva de este juego, de forma poco menos que aleatoria y se van a jugar su vida a o muerte de forma análogamente random.

Eliminatorias a tres partidos que hacen saltar por los aires las rotaciones de los contendientes, capacidad no de deliciosas sorpresas, si no directamente de puro azar, aislamiento en semiburbujas para que todos los equipos estén juntos, montones de partidos a la vez como si esto fuera una jornada más de temporada regular…… y dará igual. Da igual ya, de hecho. Ahí estaré, tenso y nervioso, ante los playoffs y los partidos, con la idea de que todo lo expresado anterioremente se va a morir, porque lo sé, en el mismo instante en que se ponga en juego la primera pelota del primer partido de este absurdo torneo final de la MLB de 2020.

Porque soy un hipócrita y un cínico, pero me gusta demasiado este mondongo como para no caer presa de un mes de octubre como no hemos vivido ninguno (y ojalá no volvamos a vivir) y de zambullirme en ese espectáculo dramático sin parangón que son los playoffs de la MLB.


 

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