La contagiosa alegría de Fernando Tatís Jr. es una bendición

El fabuloso inicio de temporada del dominicano hace soñar a lo grande a la afición de los Padres. Fernando Tatís lo tiene todo para ser una estrella.

El fabuloso inicio de temporada del dominicano hace soñar a lo grande a la afición de los Padres. Fernando Tatís lo tiene todo para ser una estrella.

El béisbol es un deporte curioso, uno en el que puedes pasar de cero a cien a nivel emotivo en cuestión de un instante y en el que un anticuado libro de reglas no escritas impide en múltiples ocasiones que acciones que deben celebrarse por su impacto puedan llegar a ser interpretadas como una afrenta personal que dura casi toda una vida, obligando de forma injusta a que se tenga que afrontar un perfil bajo… hasta que uno no se puede aguantar.

Hete aquí que nos encontramos con Fernando Tatís Jr., el prodigioso shortstop de los San Diego Padres y uno de los mayores talentos jóvenes que servidor ha tenido el privilegio de disfrutar en la última generación, magnífico exponente de una ‘camada’ de jugadores latinos que cuenta con nombres tan significativos como Juan Soto, Ronald Acuña Jr. y Gleyber Torres, sólo por mencionar un trío aunque podrían ser muchos más, pero nos desviaríamos de nuestro objetivo.

Y este no es otro sino el de poner en perspectiva tanto para el presente como para el futuro lo que representa el dominicano, una de esas figuras que poseen algo especial, que tienen ‘chispa’ y de los que te puedes esperar absolutamente cualquier maravilla ya sea durante los partidos en los que ejerce un magnetismo que es difícil de encontrar en las Mayores o incluso en los propios entrenamientos, producto de un entusiasmo contagioso y que se ajusta como un guante al mantra de “pasárselo bien jugando al béisbol” porque todos sabemos que el pasatiempo nacional es “un juego de niños practicado por adultos”.

El fulgurante arranque de temporada de Fernando Tatís Jr. y de sus San Diego Padres les han situado bajo los focos de los medios especializados por lo atractivos que suponen tanto en el plano individual como en el colectivo, puesto que los californianos han afrontado un larguísimo proceso de reconstrucción y/o retoques a lo largo de los años cuyos frutos ya se empezaron a vislumbrar en 2019 con la llegada en la agencia libre de Manny Machado junto con la promoción desde el día 1 de la campaña de Tatís y de Chris Paddack, que se perfilaban como dos de los futuros referentes para los años venideros.

Sí que es cierto que el paso del tiempo y las lesiones en el caso de su shortstop como de las limitaciones en el número de entradas para el pitcher terminaron normalizando lo que se planteaba como un proyecto cuya maduración se había adelantado a los plazos inicialmente previstos aunque su hora de la verdad no iba a llegar hasta más tarde.

Apenas un año después y en un 2020 marcado por la pandemia del COVID-19, la MLB ha sufrido un desgaste innecesario en el campo de las relaciones públicas merced a las luchas internas entre los dueños y el sindicato, que desvió nuestra atención a asuntos importantes para el bienestar de esta robusta industria en lugar de poder centrarnos en sus grandes activos, es decir, los propios jugadores.

En un deporte que ha coronado como máxima estrella a Mike Trout desde su debut en 2012, la llegada de Tatís Jr. en la conversación sobre quién es el mejor jugador o dicho desde otro punto de vista, quién es el más atractivo de ver resulta refrescante y nos asegura un cambio de guardia sensacional, llegue cuando llegue ese momento puesto que a Trout todavía le queda cuerda para rato aunque se están empezando a encontrar ciertos paralelismos que nos hacen ver que nos encontramos ante un caso casi único (y especial) en la historia.

Y es que ‘El niño’ o ‘Bebo’ para sus seres queridos es todo un portento físico que se eleva hasta los 1.90 de altura y 98 kilos de peso con una combinación prácticamente perfecta de potencia y velocidad que nos hace pensar en un Álex Rodríguez en todo su apogeo con entusiasmo y menos todo el bagaje extra que siempre ha rodeado a A-Rod.

Nada de lo anterior tendría importancia si Tatís Jr. no hubiese superado en potencial a su padre, al que le une una relación muy estrecha y que fue un jugador más que notable a lo largo de once campañas en las Mayores, con una tremenda capacidad para hacer todos los ajustes necesarios a la tierna edad de 21 años de cara a aspirar a formar parte de la élite de la competición si es que esto no ha sucedido ya.

La innata habilidad para hacer más daño en los lanzamientos dentro de la zona de strike tanto en frecuencia como a la hora de golpear con dureza y velocidad de salida unida a una actitud mucho más disciplinada en el plate para ‘refinar’ su agresividad natural le convierten en un tormento para los pitchers adversarios, que ven como Tatís Jr. puede unirse a Eddie Mathews (1953) y Sam Crawford (1901) a la hora de liderar a las Mayores en home runs  a su edad, permaneciendo a uno solo del poderosísimo Aaron Judge.

En un momento de gran preocupación en el que la pandemia que está afectando directamente al pasatiempo nacional, la exuberancia de Fernando Tatís Jr. y su sensacional capacidad para hacer algo especial cada día que nos deja sin palabras no sólo es bienvenida para el deporte sino también para una franquicia como la californiana que anda necesitada de referencias que les puedan llevar a esa Tierra Prometida para levantar el título que les corone como campeones del mundo.

No, Fernando Tatís Jr. es imprescindible y todos los aficionados vamos a salir ganando.

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