Catcher framing: el arte de conseguir strikes

La zona de strike es un no-lugar en el que conviven el ojo del receptor, el lanzador, el bateador y el umpire. El catcher framing es la habilidad para manipular ese espacio.

catching framing el arte de conseguir strikes

No vamos a descubrir a estas alturas que el béisbol es un deporte multidimensional, cambiante, innovador, precursor…Un juego en el que gana quien más carreras anota, razón de peso para que, por mucho que digan, la ofensiva siempre tienda a estar mejor valorada a todos los niveles. Los batazos venden, como es natural, pues hacen lucir a este deporte de una forma más vistosa, con más purpurina.

Sin embargo, parece como si en el proceso de evangelización ofensiva, nos hayamos olvidado de la importancia de resguardar el home. No permitir carreras también te lleva a ganar partidos. Quizás de una forma menos evidente, pero así es la propia idiosincrasia de este deporte.

Hablemos entonces del catcher framing, uno de los componentes defensivos del juego que lleva ya unos cuantos años en tendencia.

A pesar de mantener una charla al respecto con Pepe Latorre hace algunas semanas, trataremos de definir las nociones básicas del catcher framing.

A mi personalmente me gusta considerar esta faceta del juego como aquella que trata de conseguir strikes de una forma directa. Como ya repasamos en el video anterior, hay dos objetivos principales dentro del framing :

  1. El catcher debe asegurar que cada strike sea cantado como tal, y consecuencia de ello, debe evitarse por completo que el umpire tenga la tentación de considerar que una bola dentro del cuadro haya sido atrapada fuera de él.
  1. Conseguir que el mayor número posible de balls sean cantadas como strikes. Este objetivo es diametralmente opuesto, pero complementario al anterior.

Seamos claros, hoy en día se valora cada vez más positivamente a todos aquellos receptores que sean capaces de conseguir que los umpires canten strikes incluso donde no los haya.

Coaches de receptoría, nuevas piezas clave para los staff de Grandes Ligas

Fruto de este impacto en el juego, en los últimos meses hemos visto algunos movimientos estratégicos al respecto, por parte de un número importante de franquicias.

El pasado invierno, sin ir más lejos, los Chicago Cubs se hacían con los servicios del coach de receptoría y 1B, Craig Driver, como movimiento determinante para remodelar su equipo de trabajo dedicado al player development.

Entre otras cosas, de Driver se dice que fue uno de los hombres clave para entender la mejora defensiva en el juego de J.T. Realmuto a su llegada a los Phillies, equipo del que provenía Driver antes de su llegada a los Cubs.

En el 2019, Realmuto aumenta su ratio general de strike, de un 48,3% a un 50,4%, finalizando en las primeras posiciones de todas las estadísticas defensivas referentes a receptores. Mejorar la excelente versión del Realmuto que vimos en Miami no era tarea sencilla, sin embargo, se consiguió. Veremos como impacta la llegada de Driver en un hipotético desarrollo defensivo de Willson Contreras.

Pese a ello, los Cubs no son los únicos que se han movido en esa tesitura, pues como citamos en su día, no podemos hablar de los gurús del catcher framing sin hablar de Tanner Swanson.

Gary necesita(ba) ayuda

Mucho se habla, se ha hablado y se seguirá hablando de Gary Sánchez. Esa es una de las consecuencias que, como en muchos otros deportes, uno debe pagar si forma parte de cualquier entidad legendaria. En este caso, los New York Yankees.

En los últimos años, el dominicano ha venido firmando actuaciones defensivas francamente decepcionantes, sustentadas exclusivamente por su capacidad para batear, la cual también ha sido cuestionada en innumerables ocasiones, fruto de su irregularidad. Eso no se tolera, no al menos en el Bronx.

Desde el primer día que pisó Grandes Ligas, las expectativas con Gary han sido siempre altas. No contentos con eso, teniendo en cuenta los años restantes en su contrato, esta atípica temporada se antoja absolutamente fundamental para él. De lo contrario, probablemente podríamos estar hablando de uno de los máximos candidatos a abandonar el Yankee Stadium de forma inminente.

Dada la exigente situación del receptor, y tras la marcha de Austin Romine en la pasada Agencia Libre, los neoyorquinos se movieron rápidamente para poner solución a una de sus máximas preocupaciones, pues se hicieron con los servicios del mago del framing, Tanner Swanson.

Swanson, tras llevar a cabo un excelente trabajo como coach de receptoría con los Minnesota Twins, quienes vieron un desarrollo notable en las habilidades defensivas de Mitch Garver, fue rápidamente tentado a repetir su hazaña en un reto que, si cabe, todavía resulta más complejo. Swanson era el escogido para responsabilizarse con la necesaria mejora defensiva de Gary Sánchez. Un catcher señalado por innumerables problemas en el bloqueo de lanzamientos.

Sin embargo, tras escasos 23 juegos, podemos ver distintos aspectos que han impactado positivamente en su desempeño, a pesar de seguir bateando muy tímidamente en este inicio de campaña (.123/.253/.638).

En lo posicional, Gary ha mejorado sustancialmente, siguiendo los pasos del trabajo realizado con Mitch Garver en Minnesota. Su stance es ahora mucho más bajo, su guante está más cerca del suelo, al igual que su rodilla derecha.

Con todo ello, cuantitativamente ha mejorado mucho sus números, siendo sorprendente la mejora en la recepción de los lanzamientos dirigidos a la zona baja del cuadro. Por supuesto, esto no es ninguna casualidad, pues como ya explicamos en su día, una de las claves del éxito en el arte de conseguir strikes, es mover el guante de Sur a Norte, y no de Este a Oeste (o viceversa).

Además, podríamos considerar que la recepción de bolas bajas en la zona central del cuadro es potencialmente la mejor, pues se considera el área más difícil de evaluar por la reducida visibilidad que tiene de ella el umpire de home.

Gary está consiguiendo más strikes que balls en esa zona por primera vez en su carrera, habiendo pasado de un 42,0% a un 51,4%. Mejora sustancial que parece estar haciendo olvidar ligeramente el eterno debate sobre si Gary Sánchez debe ser o no el receptor a largo plazo de los New York Yankees.

Como en muchas otras ocasiones en el inacabable pasado de los Yankees, el tiempo dictará sentencia para Gary, aunque si finalmente debe tomar otro camino, probablemente no será debido a su defensiva.

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