Belichick, el triunfo del mal

La salida de Brady de los Patriots parece poner fin a 20 años de dominio, pero Belichick confía en que con Cam Newton podrá seguir imponiendo su ley.

La salida de Brady de los Patriots parece poner fin a 20 años de dominio, pero Belichick confía en que con Cam Newton podrá seguir imponiendo su ley.

El ser humano ha tenido siempre una relación muy tormentosa con la idea del Mal. Nunca hemos sabido aceptarla. En el origen, la Moral y la Religión caminaban por senderos independientes. La Religión se ocupaba de la relación del hombre con el Cosmos y la Moral dictaba la relación entre los hombres. Pero la aparición del Mal en los asuntos humanos lo trastoca todo. El ser humano no comprende que los malos triunfen y queden sin castigo. No concibe que la maldad quede impune. El hombre exige un castigo que muchas veces no llega, levanta su mirada al cielo y clama Justicia; pide respuestas morales a los Dioses -a la Religión- y ambos conceptos terminan fusionándose. La idea de Justicia Divina aparece en la historia del hombre como una forma de poder digerir el triunfo de los malvados. Esto asienta la idea de divinidad y, en última instancia, aliena al hombre.

La NFL lleva los últimos 20 años bajo la égida del Mal, bajo la bota de los New England Patriots.  En este periodo de oscuridad medieval, muchos han sido los que se han rebelado y elevado su voz al cielo. No aceptan que un equipo domine durante 20 años bajo las reglas estrictas del Salary Cap y de la distribución inversa de los picks del Draft. Muchos han puesto sus esperanzas en GODell y rogado Justicia Divina. A diferencia de nuestro Dios Celestial, GODell ha escuchado los lamentos, ha actuado ex machina y ha intentado corregir los asuntos terrenales. De esta forma ha asentado su poder, aunque finalmente el Mal le haya seguido ganando la mano.

A todo esto, llega 2020 y el mundo se pega un revolcón. Todo se enrarece. Surgen disensiones entre los malvados. Satán y Amón se separan. Los Patriots pierden a su QB. Están contra las cuerdas salarialmente, con una plantilla envejecida y vaciada de talento en diferentes posiciones… Jugadores claves como Marcus Cannon, Patrick Chung o Dont’a Hightower optan por no jugar… El mundo ve una esperanza, un resquicio por el que el Bien podrá colarse y finalizar triunfando. Realmente, ¿no habrá ya esperanza para los malvados…?

Pero el Mal siempre encuentra el camino. Y estamos hablando de un Mal poderoso, desbocado y liberado ya del esmalte de virtud que aportaba Tom Brady. El germen diabólico se ha condensado, concentrándose en torno un señor de 68 años que ha aprovechado estos meses de pandemia para mover los hilos de la Agencia Libre y lograr sustituir con calderilla a un MVP por otro MVP. El nuevo soldado es un soldado orgulloso, emplumado y altivo; viene a Foxboro a reivindicarse, a iniciar su tour de venganza y muerte. Cam y Bill. Bill y Cam. Extraños aliados.

Y todo dependerá de esta alianza de personalidades tormentosas. La prensa ya ha empezado a pronosticar puntos de fricción, choques, quebrantos… “¡El viejo entrenador cascarrabias y el QB negro extravagante! ¡No puede funcionar! ” Pero ya lo decía Henry David Thoreau: “El camino de menor resistencia es el que guía al río desbocado y al hombre tempestuoso”. Como en otras relaciones históricas de New England, en eso consistirá la relación de Newton y Belichick, en llegar a un compromiso y en guiarse ambos por el camino de menor resistencia. Con una pretemporada tan reducida, no perderán mucho tiempo inventando la rueda. Bill se  adaptará a Cam y Cam deberá escuchar a Bill.

La temporada 2020-21 es una temporada de retos. La NFL debe sobrevivir cercada por la enfermedad y un más que previsible descenso de los ingresos. Muchos equipos vivirán el año con la vista puesta en el incierto futuro económico. Con su planificación, New England busca convertir un año de previsible transición en un año de ilusión. En esto consistirá la definitiva jugada maestra de Belichick: cambiarnos la cara. A pesar de todos los obstáculos, su misión es que abandonemos un pasado brillante y acaparador, y enfilemos el futuro. No costará mucho hacerlo porque, a fin de cuentas, todos sabemos que el Mal, que todo lo confunde, seguirá encontrando el camino. Y no será un camino escarpado y revirado, será siempre el camino de menor resistencia.

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