Análisis de pitchers

En este artículo se exponen algunos de los aspectos más importantes en el análisis de los pitchers, desde su arsenal de lanzamientos al comando de los mismos y la relación con las estadísticas más relevantes.

En este artículo se exponen algunos de los aspectos más importantes en el análisis de los pitchers, desde su arsenal de lanzamientos al comando de los mismos y la relación con las estadísticas más relevantes.

El análisis de un bateador es arduo, requiere de un profundo estudio, mucha perspectiva y discusiones eternas sobre el talento natural. Si hablamos de pitchers contextualizar se vuelve una tarea casi hercúlea y la fórmula de la Coca Cola cambia cada día.

¿Por qué?

La posición de lanzador ha sufrido una transformación radical en los últimos años. Este artículo de Jim Albert nos ayuda a entender la profunda transformación en cuanto al rol de los pitchers en lo que va de siglo.

Tomando como punto de partida los datos del período 2000-2019, una  salida de calidad esperable para un abridor se sitúa en los 10o lanzamientos. Conviene reflexionar si esto es béisbol real hoy en día.

Contexto:

  • Excluimos salidas desafortunadas en las que el manager sustituye al pitcher.
  • No tenemos en cuenta aquellos partidos en los que un relevista empieza lanzando (opener).
  • El estudio se centra en los abridores que llegan a la quinta entrada.
  • Tercera vuelta al lineup.

Las conclusiones que se extraen y que ayudan a entender las enormes diferencias en la evaluación de pitchers en el béisbol actual son:

  • En 2019 la media de bateadores que enfrenta un pitcher abridor es de 24.5 por 27 en 2010. Estamos hablando de un pérdida de eficiencia por parte de los pitchers.
  • En los últimos años, si situamos la media de lanzamientos por apertura en 100 , ha disminuido ligeramente, pero sobre todo se observan grandes diferencias entre equipos. Tradicionalmente Tampa ha extendido hasta los 105 pitcheos a sus abridores. Sin embargo Blake Snell y Tyler Glasnow no son pitchers de salidas profundas (es uno de los problemas que está teniendo el equipo esta temporada, los pitchers no «comen» entradas). Hay una clara dimensión estratégica y otra más por explorar en cuanto al incremento de la probabilidad de lesiones por encima de los 100 lanzamientos.
  • Sobre las salidas de calidad: en 2012 el 50% de los abridores que superaban la quinta entrada llegaban a lanzar la séptima, lo cual habla de un sensacional esfuerzo y facilita la gestión de los relevistas. En 2019 esa cifra fue sólo de un 30%. Estamos en la era de los superbullpens, conviene tenerlo en cuenta.

Hablamos de los buenos, de salidas de calidad, pero hay ciertos territorios inexplorados como la incidencia de la fatiga y el número de lanzamientos que influyen en el manejo actual de los pitchers. Los bateadores trabajan más las cuentas y son más pacientes. Esto influye directamente en la eficiencia de los lanzadores y el valor de los abridores que son solventes la tercera vez que enfrentan un lineup es incalculable.

Como bien escaso que es, el talento diferencial  se paga en la agencia libre. Probablemente de forma excesiva si metemos en la ecuación los continuos problemas de los lanzadores con las lesiones. La alternativa es invertir en el desarrollo de lanzadores, tanto en personal y entrenadores como en tecnología, elecciones de draft y en buscar talento en el mercado internacional.

Análisis del valor futuro de un pitcher y el WAR esperado.

Fuente: Fangraphs. Análisis del valor futuro de un pitcher y el WAR esperado.

Por eso conviene recalcar que pensar en pitchers en términos de 20-80 o de valor futuro resulta más complicado por la variabilidad en la utilización por parte de los equipos. Otro aspecto en el que incidir es que pensar en los relevistas en términos de WAR es un error por el limitado número de entradas que lanzan y en análisis de los bullpens  son más importantes otras métricas como el Leverage Index.

Stuff o arsenal de lanzamientos.

Hoy en día esto es un mundo inabarcable que da para interminables artículos y reflexiones. Se está invirtiendo mucho dinero en pitch design, en dispositivos tecnológicos como Rapsodo. Los jugadores invierten en si mismos y a través de compañías que están en la vanguardia, como Driveline, trabajan para mejorar sus lanzamientos, añadir nuevos como forma de ser mejores lanzadores y hacer carrera en el béisbol profesional. En cierto modo, es una forma de maximizar ganancias, del mismo modo que «Lebron James invierte en su cuerpo».

Pero en este análisis no podemos obviar que los equipos han contratado a los mejores entrenadores de estas compañías e invierten grandes sumas de dinero en tecnología porque saben que a largo plazo las van a amortizar sobradamente si son capaces de desarrollar su propio pitcheo abridor. Esto les permitirá disfrutar de las prestaciones de jugadores en una ventana de coste reducido, en los seis años de control. No tendrán que recurrir a la agencia libre y gastar grandes sumas de dinero en una posición como la de pitcher, en la que predecir el valor futuro es muy difícil (variable de las lesiones).

Tampa, Cleveland y los Dodgers son ejemplos de equipos que han masterizado el arte de desarrollar pitcheo y les ha permitido competir con consistencia.

Un relevista puede estar en élite con dos lanzamientos. Generalmente tendrá un buena bola rápida (>70) que destacará bien en términos de velocidad o de movimiento. Su lanzamiento complementario para sacar outs será un quebrado o un off speed, en función de diversas variables.

Hablando de grades de lanzamientos, el cutter de Mariano Rivera es un 80 y le permitió ser exitoso utilizando casi exclusivamente un pitcheo. Pero ¿cómo nos gusta quedarnos con la excepción y percibirlo como la norma?. Mariano es único y probablemente irrepetible también por esto.

Si hablamos de bolas rápidas de 80 tenemos a Aroldis Chapman, tanto en términos de velocidad, como de rotación y swing y fallos generados. Pero hay algo de reinvención en el cubano, que ha desarrollado un slider que le está permitiendo envejecer mejor, aunque no siempre funciona.

Pero el WAR, el verdadero mantra en el desarrollo de jugadores está en los pitchers abridores. Se puede tener éxito de muchas maneras como abridor en la MLB, pero es difícil hacerlo sin tres lanzamientos. Por eso un lanzador como Chris Paddack, que el 95% de las veces lanza su bola rápida de 4 costuras o su cambio, me hace albergar dudas en mi análisis a largo plazo.

Bolas rápidas

La bola rápida es el lanzamiento básico sobre el que se establece el juego de un lanzador. A partir de su recta, el resto de su stuff se desarrolla y permite a los pitchers utilizar distintas estrategias para el fin último: eliminar bateadores. Podríamos incluso clasificar a los lanzadores por su tipo de bola rápida y nos ayudaría a entender muchas cosas que pasan en un partido. Actualmente si parpadeas te quedas desfasado y ya se habla en términos de eficiencia de los lanzamientos, en vez de rotación.

Una simplificación pero con mucho de verdad detrás es que cuanto más velocidad, mejor. Eso sí, siempre que genere swings y fallos del bateador en la zona. La bola rápida de cuatro costuras fue el lanzamiento que dio sentido al juego de Cole el año pasado y que allanó el camino e hizo a su curva todavía más dominante.

¿Qué buscan los equipos?

  • Bolas rápidas poderosas. Lanzadas con mecánicas estables y repetibles en las que el jugador se extiende y aumenta la fricción con la pelota transmitiendo mucha rotación y velocidad. Esto hace que la bola «luche» mejor contra la gravedad y en su avance se aprovecha del efecto Magnus para «elevarse súbitamente (lo que realmente pasa es que no desciende según la trayectoria lógica)» en el último momento en la visual del bateador y generar swing y fallos y contactos débiles con la pelota.

  • Pero también buscan movimiento horizontal inusual por resultar inseperado. Rectas de dos costuras que generan un efecto de sinker, es decir, que se hunden al final y permiten a un pitcher que no lanzan duro competir a base de outs por vía terrestre.
  • Pero vivimos en una era de atletas excepcionales en la que los equipos tienen la tecnología necesaria para que los jugadores tomen conciencia de sus lanzamientos y los mejoren. Existen lanzadores como Dustin May que lanza su sinker en la 98 mph. Esto le permite establecer un plan de partido muy diferente al que se enfrentan los bateadores habitualmente.

Cambios.

Cuando pienso en cambios pienso en Pedro Martinez. Punto y aparte.

La  clave es la tunelización, es decir que la mecánica del lanzador replique a la de su bola rápida. Al mismo tiempo se busca  la manipulación del lanzamiento con el agarre y el ángulo de lanzamiento y no desacelerando el movimiento.

Cambiar el agarre pero lanzar duro. Por eso tecnologías como Rapsodo ayudan tanto al jugador en el desarrollo de este tipo de lanzamientos. Les da información visual y datos sobre lo que hace la pelota. La recta tiene mucha rotación, mientras que en el cambio se intenta matar ese spin rate pero manteniendo la misma acción de brazo. Hay que engañar (hide, deception, terminología del engaño que se usa en este tipo de lanzamiento). Es tan letal como necesario para lanzadores diestros que enfrentan a bateadores zurdos.

Hoy en día podemos hablar de dos tipos de cambio:

  • Un cambio que busca más movimiento y swing y fallo. Bolas que se muevan mucho y lo más tarde posible. Félix Hernandez o Luis Castillo.
  • Un cambio que se basa en la relación que este establece con la bola rápida, en la tunelización y en la diferenciación en términos de velocidad entre dos lanzamientos que parecen el mismo. Lucas Giolito o Paddack.
Para profundizar en cualquiera de los lanzamientos

Como lanzar un cambio: Blog de Driveline.

Cómo lanzar tu mejor cambio: Simple Sabermetrics.

Artículo de Pepe Latorre: Luis Castillo será el próximo Cy Young dominicano.

Curvas.

La vieja escuela abogaba por curvas con poca rotación y que rompieran mucho. ¿Cuál es el problema? Que el video ha dañado mucho este tipo de lanzamientos. Se les llamaba curvas 12/6 porque eran lanzamientos que en la visual del bateador marcaba las 12 de la mañana cuando salían del brazo del pitcher pero en el momento de hacer swing la pelota estaba a las 6 de la tarde de la zona de strike. Originaban muchos swing y fallo y malos contactos.

Actualmente se buscan más las curvas lanzadas duras, con la misma tunelización de la bola rápida y con mucha rotación. Esta relación entre velocidad y ruptura sitúa las curvas de Cole, Glasnow, Morton o Strasburg entre las más efectivas a día de hoy.

La curva a lomos de la cual Clayton Kershaw entrará al salón de la fama ha perdido cierta eficacia por pura diferenciación. Al lanzar menos duro su bola rápida todos sus lanzamientos se mueven en un rango de velocidad más reducido, más fácil para el bateador que saca más fouls, fuerza más lanzamientos y aumenta la probabilidad del error del lanzador. El propio Kershaw ha trabajado en Driveline para invertir esa tendencia.

Uno de los aspectos que permitió a Jeff Luhnow, ex gerente general de los Astros, encontrar jugadores que en sus equipos no estaban valorados en su justa medida, fue buscar curvas con mucho spin rate e incentivar su uso. Es el caso del relevista Ryan Pressley, pero sobre todo de Gerrit Cole, cuya curva es sin duda letal (grade de 80). En 2017 cuando Cole llega a los Astros la primera cosa que le proponen es utilizar su curva más a menudo, el resto es historia.

En 2017 cuando Gerrit Cole llega a los Astros incentivan el uso de su curva con excelentes resultados.

Fuente: Statcast. Utilización de la curva por Gerrit Cole.

Sliders y splitters.

El mundo de los sliders es tan diverso como el universo. Hay muchas maneras de lanzarlo con éxito. El slider poderoso de tipos como Jacob deGrom o Justin Verlander, los que rompen como una curva y permiten a Mike Soroka o Adam Ottavino burlar a los bateadores, el gancho de uno de los mejores como Patrick Corbin. La variedad de sliders y splitters es enorme, pero profundizar en todas ellas no es el objetivo de este artículo.

Una idea muy a tener en cuenta es la importancia del comando de estos lanzamientos para el éxito del lanzador. Los problemas de control que tuvo Josh Hader el año pasado con su slider , uno de los mejores lanzamientos de la MLB, permitieron que Juan Soto tuviera muy claro que lanzamientos perseguir y aumentó sus probabilidades de éxito en un duelo, a priori, muy complicado.

En este artículo, Eno Sarris profundiza en la idea de la importancia de la relación de la calidad de los lanzamientos y el dominio que tiene el pitcher sobre ellos: su comando.

Control, comando y BB/9.

El control es algo más objetivo. Más medible. Es lanzar strikes. Una estadística como las BB/9 nos da información. Pero es quedarse en la superficie y no entender nada.

¿Es siempre lo mejor lanzar strikes?

Pues depende. No todos los lanzadores son iguales. La calidad de los lanzamientos determina planes de partido muy diferentes y por lo tanto tenemos que entrar en una idea más subjetiva.

El comando es la capacidad de lanzar un lanzamiento donde quieres cuando te da la gana o en el momento justo y necesario. Los pitchers con lanzamientos de mucha calidad, si añaden precisión, dominio de los spots, los tiempos  y son capaces de hacerlo en cargas de trabajo elevadas (en los 100 lanzamientos) entran en la zona del ace.

El comando de los lanzamientos se puede acotar en el dominio de la bola rápida y el resto de lanzamientos. En función de velocidades y rotaciones llegamos a ideas diferentes.

  • Un jugador como Verlander concede home runs y es parte de su juego. La probabilidad dice que si es capaz de lanzar su bola rápida a 98 mph en la zona alta de strike en cuentas favorables de dos strikes provoca swings y fallos en lo bateadores y contactos de baja calidad. Además ese lanzamiento prepara y cambia la visual del bateador, para que su slider duro haga el resto del trabajo sucio.
  • Un grade de 80 en algo tan subjetivo como el comando es raro. Quizás Shane Bieber y Zack Greinke son los mejores hoy por hoy. No tienen un arsenal de lanzamientos de tanta calidad como el de Verlander o Cole, pero son capaces de lanzar distintos pitcheos en el spot que ellos quieren en el momento que lo necesitan. Cortan las esquinas.
  • Baseball Prospectus separa al resto de un salvaje en el montículo. Y es que Max Scherzer merece un análisis en si mismo.

El tamaño si que importa.

Para analizar un proyecto de lanzador es importante analizar su mecánica de lanzamiento. Pero no sólo aspectos como la fluidez, que la mecánica sea repetible en 100 lanzamientos, que tunelize los pitcheos haciendo que parezcan el mismo y limitando el tiempo de reacción del bateador. Hay una variable más con mucho intangible que conviene analizar.

Un jugador como Deivi Garcia nos puede ayudar a entender la idea. Pequeño, genera mucha rotación tanto en su bola rápida como en su curva. El punto de partida es muy bueno, sobre todo si es capaz de desarrollar otros lanzamientos. En su caso es fundamental el slider. Sus números el año pasado en las Menores fueron muy buenos en términos de K/9, pero podemos decir que chocó con un muro en Triple A y que no está dando buenas sensaciones.  ¿Dónde está el problema?

  • Hay serias dudas en que pueda mantener su punto de lanzamiento (delivery), sus mecánicas si hablamos en términos de 100 lanzamientos.
  • Tradicionalmente se ha entendido que en un jugador pequeño una mecánica que transmite sensación de esfuerzo puede ser sinónimo de lesiones.
  • Abridor o relevista, esa es la cuestión. Y es un punto como mucho WAR de diferencia. Evidentemente se deja atrás mucho talento por sesgos cognitivos, por eso los equipos cada vez apuestan más por el automatismo del scouting (un claro ejemplo fueron los Astros de la era Luhnow). Pero está claro que los jugadores más pequeños, aunque tengan mucha calidad, se les suele percibir como futuros proyectos de relevista.

Si embargo hay que poner todo en duda.

Se pueden encontrar muchos scouting reports con eso de «pitcher de tamaño prototípico» que en esta fase de su desarrollo tiene problemas para repetir de manera consiste sus mecánicas. Es el caso de Forrest Whitley o Nate Pearson, mientras que gente como Sixto Sanchez o Jesus Luzardo son puestos en duda como abridores por su tamaño. Sin embrago, el deporte nos ha enseñado que muchas veces el verdadero valor no está en lo prototípico, sino en el valor oculto, o afinando más, en lo que es valioso para nuestro sistema o idea. Los New England Patriots de la NFL son un claro ejemplo de esto.

Injury track y el cristal de Bohemia.

Cuando evaluamos el valor futuro de un lanzador es importante tener en cuenta las lesiones que ha sufrido, sobre todo si son de hombro o codo. Una correlación con el número de entradas lanzadas en las Menores de forma consistente es importante, aunque no dejan de ser especulaciones. La información médica interna de los equipos es lo relevante.

Por ejemplo, las 133.2 entradas que lanzó  Matt Manning el año pasado en Doble A para los Tigers o que Sixto Sánchez llegara a las 114 entradas después de un año perdido por problemas en el codo es positivo, pero no relevante.

Pero repito, aquí solo aplica la información médica de los equipos. Por ejemplo, ¿quien traspasaría a uno de los mejores proyectos de lanzador como Matthew Liberatore por jugadores con un potencial mucho más limitado? Parece excesivamente cortoplacista, aún moviéndonos en los parámetros de supervivencia en que  opera la gerencia de los Rays. No tenemos toda la información y nuestro análisis es incompleto en esta caso.

¿Dónde buscar?

Movimiento, HR/9 y groundouts. Whiffs, K/9 y splits.

Para acabar, me parece interesante añadir algunos aspectos que tengo en cuenta a la hora de analizar la información relevante de los pitchers.

FIP como estadística que nos permite entender si es esperable que la línea de resultados de un lanzador sea sostenible. En este artículo profundizo más en los porqués detrás del FIP.

Hard Hit, Exit Velocity y los Barrels, junto a los HR/9 y los groundouts nos dan información sobre el plan de partido del lanzador y las variables que necesita optimizar para tener éxito. Un lanzador como Verlander elimina más por flyout y strikeouts y no concede excesivas bases por bolas, pero tiene cierta tendencia a los cuadrangulares.  Su éxito depende de controlar este problema.

Un lanzador como Marcus Stroman lanza pocos K/9, provoca pocos WHIFFS y su éxito depende del control y de mantener la pelota en el suelo con una defensa detrás que le respalde. Es posible que la pobre defensa de los Mets explique sus problemas de rendimiento.

Aspectos a tener en cuenta en el análisis estadístico de un pitcher.

Fuentes: Statcast y Fangraphs. Aspectos a tener en cuenta en el análisis de un lanzador.

 

Este artículo pretende ser dinámico y evolucionar. Espero que mi pasión por analizar al juego y en especial a los pitchers me permita echar la vista atrás en el futuro y ver este artículo con cariño, pero desfasado.

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