AL Comodín 4: Yankees vs Indians

Empiezan los playoffs!! Aquí os dejamos una previa del Comodín de la Liga Americana entre Yankees e Indians.

AL Comodín 4: Yankees vs Indians

Tanto el texto de los Yankees como el de los Indians que vas a leer a continuación han sido publicados en nuestra guía para los playoffs. Puedes descargarla AQUÍ.



NEW YORK YANKEES by Álex Carande

Cuando Pepe Rodríguez habla del fútbol en España siempre dice que todos somos del Madrid. Los que lo somos, lo somos por razones evidentes. Y el resto porque desean que pierda. Con los Yankees pasa lo mismo, y en una temporada que ha sido un tobogán de emociones esa sensación se ha acentuado claramente.

La temporada regular de los Yankees ha sido mala, sin excusas. No tanto por los resultados, sino porque el equipo ha jugado mal y en muchos momentos ha dejado sensaciones preocupantes. 

Pero para analizar hay que contextualizar. Los Yankees han perdido a Luis Severino y James Paxton, sus abridores dos y tres para esta temporada, y a Tommy Kahnle, una pieza esencial del bullpen.

Y se van a meter en playoffs sin sudar. Porque ha sido más susto que muerte, sobrerreacción. Porque no siempre el “Next Man is going to up”, y en una temporada jugada al sprint no necesitas soluciones, necesitas apaños.

En medio de las lesiones ha emergido Luke Voit que sí ya era uno de los favoritos del Yankees Stadium, pues ahora ha pasado a ser un ilegítimo candidato al MVP. Gran jugador, pero no de ese calibre.

Si los Yankees hacen algo este año, que en nuestros términos es ganar, la narrativa potente es la de Clint Frazier. Un jugador ninguneado por la organización, que se ha equivocado constantemente en el fondo y en las formas.Era un divorcio inminente, de los de no hablarse más, porque la situación era tóxica. Pero algo ha hecho click. El talento siempre tiene oportunidades y las lesiones y una ofensiva anémica le abrieron la puerta a un extraño elemento llamado Clint Frazier.

Los Yankees siempre se han construido en torno a un super-bullpen. Este año, entre lesiones y relevistas que no lo están haciendo bien, preocupa. No se ha encontrado un brazo para reemplazar el rol de Kahnle que era la bujía del bullpen. Uno de los jugadores que utilizaban en situaciones comprometidas y que siempre respondía.

Esto son matemáticas. Boone no ha hecho nada mejor ni peor que el año pasado. Dirige el equipo con los datos en la mano, intentando jugar con la mejor probabilidad de ganar. Pero ha perdido piezas y los jugadores tienen que hacer el trabajo. Probablemente la situación exige una toma de decisiones más flexible y una adaptación, tienen que “Tampabayzar” el uso del bullpen.

¿Qué necesitan los Yankees para ganar las Series Mundiales?

El contexto es que “una andadura larga en los playoffs de una postemporada condensada” va a exigir a jugadores que otros años tendrían un rol marginal dar un significativo paso adelante, aprender sobre la marcha.

Pagas a Cole no sólo para tener un ace. Un caballo que poner el primer día y que te asegure una victoria, lo cual ya es mucho decir. Lo haces para preservar tu bullpen. 

Masahiro Tanaka se ha comportado como un playoff performer, y en un rol de número dos de una rotación, que es lo que es, puede cambiar de forma notable el ecosistema del equipo en playoffs. Y paradojas de la vida, J.A. Happ un tipo cuyo tiempo de juego se ha visto limitado para no pagarle, lógico por otra parte porque su rendimiento estaba siendo paupérrimo, ha terminado la temporada de forma excepcional y como número tres.

Si Cole, Tanaka y Happ juegan bien, lanzan profundo en los partidos y con roster ampliados, el siguiente paso lógico sería un bullpen day.

El rol de chico para todo de Chad Green desde el bullpen es ahora mismo el del que se levanta antes que el incombustible Zack Britton y eso nunca ha pasado. Adam Ottavino está claramente fuera del círculo de confianza, ya lo estaba el año pasado, aunque no se decía porque la gente ve Statcast en vez de los partidos. Las aportaciones de Jonathan Loaisiga y Deivi García se antojan claves, en roles diferentes.

Hablar de la ofensiva de los Yankees es hablar de toreros en la enfermería. Con todos sanos, podemos reclamar más dinamismo, hablar de Gary Sanchez y otras zarandajas. Pero libra por libra uno de los mejores lineups de la MLB. Con los MVP de la temporada: DJ LeMahieu, Voit, Gio Urshela o Frazier, y con los que podrían serlo y no lo son porque nunca juegan y prefiero no nombrarlos, “no sea que se vayan a mancar”. 

Si los Yankees no ganan, no creo que sea por su ataque. El triángulo mágico de las posiciones premium en defensa puede hacer daño. Receptor, campo corto y jardinero central no han estado bien. En las métricas tradicionales defensivas son los peores que quedan en juego y lucen mejor en las avanzadas, lo cual habla más del departamento de analistas que de los jugadores. Y en el béisbol situacional, del aquí y ahora, por ahí se pierden partidos, y se pierden muchas veces siendo mejor equipo.

El equilibrio que aporta Cole a la rotación, las salidas de calidad con un manejo más sostenible de un bullpen debilitado y que preocupa, van a marcar el destino de un equipo, que si no gana es un fracaso. Vamos como todos los años y como tiene que ser.

 



CLEVELAND INDIANS by Pepe Latorre

En los últimos cinco años (desde 2016) ha habido en la MLB pocas cosas más dominantes que la rotación de los Cleveland Indians. Los de Terry Francona han basado su éxito en un cuerpo de abridores que ha dado muy pocas concesiones a los rivales. La rotación de los Indians se han combinado en dicho período de tiempo para un ERA- de 80, cuatro puntos mejor que el de los Dodgers, segundos en la clasificación.

El éxito de Cleveland en esta faceta ha llegado en condiciones difíciles. No son una franquicia a la que le sobre el dinero y la rotación no se ha construido a golpe de talonario, sino con talento desarrollado dentro de la organización. 2020 presentaba un reto adicional. Los Indians habían perdido a sus dos pesos pesados: Corey Kluber y Trevor Bauer.

¿Se ha notado? Para nada. La rotación de Cleveland ha vuelto a ser un unidad dominante como pocas. No solo ha demostrado tener brazos de primer nivel, también profundidad. Tanta que no se resintieron por las sanciones impuestas a Zach Plesac y Mike Clevinger por saltarse los protocolos del COVID-19. Incluso, se pudieron permitir traspasar a Clevinger, que era el número dos de su rotación, a los Padres. ¿Y se notó? Para nada.

Como hemos comentado, los Indians afrontaban el 2020 sin Kluber, ganador del Cy Young en 2014 y 2017, y sin Bauer, que quizás gane el premio en la Nacional en este 2020. ¿Y cómo han suplido esas dos bajas? Con un Shane Bieber imperial que no solo va a ganar el Cy Young en la Liga Americana, si no que también aspira al MVP. Y tras él unos escuderos de lujo que mucho querrían como ases de su rotación: Carlos Carrasco y Plesac.

La rotación de Cleveland asusta de cara octubre, pero se convierte en una arma todavía más peligrosa si se combina con su bullpen y con el saber hacer de un manager brillante como Tito Francona. Hay algo en James Karinchak que recuerda a la mejor versión de Andrew Miller, y ya sabemos lo que Francona puede hacer con un relevista de este tipo en sus manos. 

Todas las garantías que trasmiten los lanzadores se convierten en dudas al echar un vistazo a los bates. Con unas 4.15 carreras anotadas por partido, los Indians han estado entre los cinco peores equipos de la liga en esa faceta. Y eso que han contado con la mejor versión de José Ramírez. El dominicano, que es tan talentoso como irregular, ha estado especialmente inspirado en 2020. Lo ha hecho todo bien: poder, promedio, robo de bases, defensa… Es uno de los dos o tres peloteros que le va a disputar el MVP a Bieber.

Los argumentos de la ofensiva, más allá de Ramírez, son pocos. Franmil Reyes ha puesto su granito de arena desde la posición de bateador designado. Lo mismo se puede decir de un siempre voluntarioso César Hernández. Francisco Lindor no ha llegado a calentarse, pero es un súper clase y ha encontrado la manera de ayudar al equipo. Más allá de estos cuatro y las apariciones esporádicas de Carlos Santana, que es una máquina de llegar a base, nos encontramos con la nada.

Los jardineros de La Tribu han sido un auténtico desastre. Solo los exteriores de los Pirates han sido más improductivos. En una posición que ha menudo es un refugio para el bateo de poder los Indians solo han encontrado XX cuadrangulares, un slugging que se mueve en el .300 y un wRC+ que no llega a 60.

Las opciones de Cleveland en octubre pasan por su pitcheo. Un uno-dos-tres formado por Bieber, Plesac y Carrasco asusta mucho y tiene argumentos de sobra para silenciar a cualquier ofensiva. Si además añadimos a la mezcla la ya mencionada sapiencia de Francona y brazos como Karinchak, Brad Hand, Oliver Pérez, Nick Wittgren, Triston McKenzie, Aaron Civale o Cal Quantrill nos encontramos con un equipo al que va a ser muy difícil anotarle carreras.

En series cortas van a ser un hueso muy duro de roer. Los veo como favoritos en la serie de comodín a tres partidos y con opciones de pasar la serie divisional que será al mejor cinco. Pero necesitarán que su ofensiva despierte si quieren dar guerra en una hipotética serie de campeonato a siete juegos.

 

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