AL Comodín 3: Blue Jays vs Rays

Empiezan los playoffs!! Aquí os dejamos una previa del Comodín de la Liga Americana entre Blue Jays y Rays.

AL Comodín 3: Blue Jays vs Rays

Tanto el texto de los Blue Jays como el de los Rays que vas a leer a continuación han sido publicados en nuestra guía para los playoffs. Puedes descargarla AQUÍ.



TORONTO BLUE JAYS by Álex Carande

Los Blue Jays han llegado antes de tiempo y se van a divertir. Un equipo joven y con mucho talento en el lineup que tiene la oportunidad disfrutar en esta postemporada atípica y por qué no, dar alguna sorpresa.

Los Blue Jays molan, no son los Padres de la Americana porque ese rol lo han abrazado sin miedo los White Sox, pero tiene dinamita y descaro. 

Presentan una alineación con pocas fisuras, en la que Teoscar Hernández empieza a consolidarse como un bate de poder importante, un tercer bate temible acompañado por dos estrellas emergentes que han cumplido con las expectativas, y en cierto modo las están superando.

Cavan Biggio y Bo Bichette tienen pedigrí, pero están hablando por sí mismos. Jugadores dinámicos, que hacen contacto y que es posible que sigan el camino de muchos bateadores actuales y que con la madurez aparezca el poder.

Antes, y siguiendo con las jerarquías que se ha ganado en el campo, la madurez de Lourdes Gurriel, su adaptación al outfield y su constante evolución como bateador. Contacto, poder y cluch, una gran mezcla para un pelotero que se estaba quedando por el camino.

Pero si ha habido un jugador, un super novato en la organización, Vladito es el nombre. Y hasta ahora “sólo es un buen jugador”. El biotipo hablaba por sí sólo y para mí  el experimento de la tercera base fracasó antes de empezar. Genera unas exit velocities “stantonianas”, pero unos ángulos de bateo muy pobres. El launch angle es la piedra en la rueda del probablemente libra por libra mejor bateador de su generación, pero es que en el mundo de la ciencia de los pitchers no se tolera un 4.8º de launch angle.

Y el problema es que Vladimir Guerrero Jr. es la pieza diferencial del puzzle. Nunca va a ser un buen defensor, pero desbloquear ese bate y empezar a poner la pelota en el aire como que no hubiera mañana pueden convertir a Toronto en cosa seria.

La construcción de roster ha sido magnífica, complementando el joven núcleo que se está consolidando, con jugadores como Randal Grichuk, Joe Panik o Travis Shaw. Esto les ha permitido navegar sin problemas por una temporada en la que el contexto era misión imposible. El toque final lo ha puesto el mexicano Alejandro Kirk, que está jugando a un gran nivel y que puede ser un arma secreta en estos playoffs.

El fichaje de Hyun-jin Ryu fue controvertido. Hay dudas sobre la durabilidad de ese brazo y siempre tendemos a pensar que si una organización como los Dodgers lo ha dejado marchar por algo será. Pues Ryu, tras un dubitativo inicio, ha hecho lo que hace siempre: lanzar y muy bien. Una magnífica ERA de 2.69 y los perimetrales que necesita para rendir. 

Y es precisamente lo que necesitaban los Blue Jays, este año equipo de Búfalo, que sabían que la rotación era el problema y por eso la mejoraron antes del cierre del mercado de traspasos. Robbie Ray ha jugado mejor desde que ha llegado a Toronto, donde le están cuidando a sabiendas de su calidad e intentando que aumente su confianza. 

Taijuan Walker y Matt Shoemaker son el resto de opciones para Charlie Montoyo. Una rotación hecha de retales y que no podemos situar ni mucho menos entre las mejores. Los abridores han sido el punto débil del equipo, pero por nombres pueden competir si se generan contextos favorables.

Nate Pearson es el futuro de esa rotación, lo que Vladito al lineup. Los puede elevar al siguiente nivel. Un mastodonte que te aporrea desde el montículo, al que la salud ha limitado, pero en cierto modo es un lugar común cuando se habla de pitchers y este es uno joven y con mucho talento. Saldrá desde el bullpen, desde donde se puede convertir en un arma de destrucción masiva. La baja de Ken Giles ha sido un duro golpe para los Blue Jays, pero Rafael Dolis ha asumido el rol de cerrador con garantías, más maduro después de su exitoso periplo japonés.

Una buena ofensiva, 108 de wRC+, que se ha ido calentando a la espera de que Vladimir Guerrero Jr. reclame su sitio entre los mejores, una rotación parcheada pero resultona, en la que Ryu le puede mirar a la cara a cualquiera y un bullpen que hace el trabajo son la receta de los Toronto Blue Jays para llegar hasta aquí.

Ahora sólo queda disfrutar y en octubre los dioses del béisbol son caprichosos.

 



TAMPA BAY RAYS by Álex Carande

No sé si queda algo de los Devil Rays. No lo sé. 

Lo que sí sé es que los Tampa Bay Rays, con 97$ millones de payroll, hacen maravillas, no ponen excusas y han ganado contra todo pronóstico la Este de la Americana y con el mejor récord de la Liga. Pero así contado parece fácil. Y realmente no lo ha sido. 

Charlie Morton, Tyler Glasnow y Blake Snell empezaron esta atípica temporada con muchos problemas para lanzar profundo en los partidos. No sé hasta qué punto utilizar la estrategia del opener impacta en la salud de los lanzadores, o si la sobrecarga de entradas asumida por el bullpen ha sido la razón. No lo sé. Pero los Rays han ido perdiendo efectivos de forma alarmante y curiosamente lo único que no se ha visto afectado han sido los resultados.

A la ofensiva le costó un mundo arrancar. Pero los Rays pasan página rápidamente y han ido ajustando el roster hasta encontrar soluciones. Las bujías del equipo han sido Brandon Lowe y Willy Adames. El resto de bates han encontrado la consistencia desde los platoons, buscando crear situaciones propicias para el éxito que han ido funcionando.

Austin Meadows tiene hechuras de estrella. La difícil temporada que ha tenido en 2020, su lesión final y su improbable participación en los playoffs debilitan un ataque que se puede ver más expuesto por el pitcheo de élite. El futuro de la franquicia es Wander Franco, posiblemente el próximo gran pelotero que todos estamos deseando ver jugar.

Yandy Díaz estaba jugando a su mejor nivel desde su llegada a Tampa, elevando más la pelota y conectando con autoridad. No está claro que la lesión que le cortó la temporada le permita jugar en octubre, al igual que a Ji-Man Choi. Lo que pasa es que no le damos la importancia que tiene, que es mucha, porque Randy Arozarena y “el otro” Lowe, Nate, se han encargado perfectamente del trabajo.

Los porqués de cada movimiento de los Rays se estudiarán en futuros masters en gerencia deportiva. “Cómo diría mi abuela, si trabajas en los Tampa Bay Rays sales colocao”.

Los planes de partido de Tampa desnudan las debilidades del rival. Pueden perder, pero es muy difícil hacer más con menos. La imaginativa utilización del bullpen, que puede ser clave en un nuevo contexto de postemporada, la falta de miedo a implementar cualquier estrategia, les da una ventaja en términos de adaptación a un escenario desconocido.

Tradicionalmente el bullpen ha sido uno de los puntos fuertes de los Rays. Y lo ha sido en 2020, pero hablando de los playoffs, van a extrañar a algunas piezas claves que han ido perdiendo por el camino. No doy nombres, porque me paso del espacio que tengo para el artículo.

Bromas aparte, el formato de playoff condensado favorece una fortaleza de los Rays, pero el análisis admite matices. Morton, Snell, Glasnow y Ryan Yarbrough son cuatro abridores de garantías. En un mundo ideal una de las mejores rotaciones de cuatro de estos playoffs. El matiz es que para que los Rays ganen, que ya metidos en gastos debería de ser el objetivo, necesitan que lancen con cierta profundidad en los partidos.

En términos de bullpen, sólo les quedan tres de los hombres de confianza de Cash: Nick Anderson, Diego Castillo y Pete Fairbanks. Pero ya estoy diciendo tonterías. Los Rays viven al límite y están cómodos en el barro y posiblemente una postemporada que va a funcionar con un esquema más de temporada regular premie el gran trabajo de Tampa. La hormiguita que cuida cada detalle, que no desprecia ninguna ventaja competitiva y que merece nuestro aplauso. 

Y la loa final es para Kevin Cash. Para mí el manager del año, y por mucho. No se le puede poner un pero. No sólo ha excedido las expectativas, lo ha hecho sin ningún tipo de excusa, y las podía haber puesto. La temporada empezó entre dificultades y el mensaje de Cash fue claro: “tenemos que jugar mejor”.

Y vaya si lo ha hecho. Desde el “cholismo”, desde el partido a partido, pero encontrando siempre la forma de competir, de hacer el juego incómodo para el rival y dando el puñetazo en la mesa barriendo de forma inmisericorde a los Yankees.

Todos pensamos que a Tampa no le da para ganar porque les falta un punto de calidad. Que la calidad se paga. Pero sabéis qué, los Tampa Rays nos demuestran constantemente que no tenemos ni idea de béisbol.

 

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