AL Comodín 1: Astros vs Twins

Empiezan los playoffs!! Aquí os dejamos una previa del Comodín de la Liga Americana entre Astros y Twins.

AL Comodín 1: Astros vs Twins

Tanto el texto de los Twins como el de los Astros que vas a leer a continuación han sido publicados en nuestra guía para los playoffs. Puedes descargarla AQUÍ.



MINNESOTA TWINS by Pepe Latorre

Imagina que un día sales de trabajar cansado, sudado y sucio y unos amigos te lían para salir. Acabáis en una discoteca y, a pesar de tu desaliñado aspecto y tu desagradable olor corporal, acabas ligando con alguien mucho más guapo y simpático que tú. Es algo que pasa una vez de cada mil. Esa noche los planetas se alinearon y por alguna extraña casualidad tuviste una suerte inusitada. Burlaste a la probabilidad.

Pero no conviene jugar con la probabilidad. Si a la semana siguiente vuelves a salir lo lógico es que te pongas ropa limpia, que te laves los dientes para no tumbar al personal con tu aliento pestilente y que te eches algo de desodorante. Y aún así nadie te garantiza que vayas a volver a ligar con alguien mucho más guapo y simpático que tú. Lo normal será que acabes con alguien que está en tu misma liga. Es lo que se llama regresión a la media.

En 2019 la ofensiva de los Twins fue una máquina casi perfecta. Batió el récord de cuadrangulares en una sola temporada (307) y vimos como hasta 11 jugadores pegaban diez o más bambinazos. La prensa bautizó al equipo como la “Bomba Squad”. A lomos de sus bates Minnesota se llevó su división con cierta facilidad.

Lo que hicieron los Twins el año pasado fue una casualidad. Es cierto que se puede confiar en peloteros como Nelson Cruz, Max Kepler e incluso Eddie Rosario, pero pensar en que gente como Mitch Garver o Jorge Polanco iban a ser capaces de repetir sería pecar de naive.

Así que en Minnesota, sabedores de que la ofensiva no iba a volver a poner los números del 2019 (es decir, no iban a ligar con alguien más guapo y más simpático con esa pinta de zarrapastrosos), decidieron ponerse guapos. El mayor margen de mejora de los Twins estaba en el cuerpo de lanzadores, y apostaron por reforzarlo.

Para entender a los Twins actuales como franquicia hay que irse al cierre del mercado de traspasos de 2018. En ese verano traspasaron a un relevista acabado que respondía al nombre de Ryan Pressly a los Astros. Dos semana después ese mismo lanzador era el brazo más importante del bullpen del máximo aspirante al título. En Minnesota se dieron cuenta de que estaban haciendo algo mal, así que hubo un giro copernicano en la dirección de la organización.

Ha sido ese nuevo régimen el que el pasado invierno se encargó de rediseñar el cuerpo de lanzadores. Se hicieron con tres brazos veteranos para la rotación: Homer Bailey, Rich Hill y Kenta Maeda. Lo de Bailey no terminó de funcionar y Hill, como era esperable, ha sido castigado por las lesiones. Sin embargo, Maeda se ha convertido en el as de la rotación. El japonés ha lanzado menos rectas y curvas que otros años y se ha centrado en su splitter, su slider y su cambio. Unos pequeños ajustes que le han valido para firmar la mejor temporada de su carrera.

Al mismo tiempo han sabido encontrar valor oculto en brazos que a priori no parecían que fueran a marcar las diferencias. Han conseguido que un juguete roto como Michael Pineda y un perfecto don nadie como Randy Dobnak se conviertan en piezas interesantes para la parte baja de la rotación. Al mismo tiempo han reforzado el bullpen con gente como Matt Wisler o Caleb Thielbar, piezas que otros descartaron.

La previsión de la gerencia ha demostrado ser acertada. Confiar todo a que la ofensiva volviera a poner los números del 2019 era una inconsciencia. La presencia de Minnesota en los playoffs del 2020 se debe a su pitcheo. A ese desodorante y esa colonia con que han tapado el tufo de una ofensiva que el año pasado rindió mejor de lo esperado por unas pelotas un tanto sospechosas y con tendencia a acabar siempre en la grada.

En general, los Twins parecen una escuadra más madura que en años anteriores. Más completa y más balanceada. Tienen argumentos en la rotación, en el bullpen y en el lineup. Nelson Cruz y Josh Donaldson aportan veteranía y saber estar, Kepler trabajo y constancia, Rosario descaro y Byron Buxton ilusión. No ganan una serie de playoffs desde 2002, este tiene que ser el año.



HOUSTON ASTROS by Álex Carande

Ser los Houston Astros en 2020 no es fácil. Ser de los Houston Astos en 2020 no es fácil. Y NO quiero, ni me apetece obviar lo que ha pasado, que todos lo sabemos. Lo importante ahora es que ha creado un contexto irrespirable.

El primer sentimiento es la pérdida. Jeff Lunhow era uno de los mejores gerentes de la MLB. Evidentemente se equivocó y rebasó los límites. Incluso alguno más de los que ya sabemos. Por eso está justamente fuera del negocio. Pero aquí quiero añadir, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

También han perdido a AJ Hinch, que pasa por ser uno de los mejores managers de la MLB para una organización moderna y que busca constantemente el límite. Si no supieras su pasado, Hinch sería el favorito en cualquier vacante en un puesto de Grandes Ligas.

“Y para lo que me queda en el convento, me cago dentro”. Soy el único al que no le gusta la decisión de poner a Dusty Baker de manager, que es y ha sido muy bueno. Pero desde luego no lo es para este béisbol y menos para una organización construida para todo lo contrario que representa Baker, que es un buen tío. Y es que poner un entrenador para que proteja a los peloteros del chaparrón que se les viene encima me parece un error.

Nelson Cruz dio positivo por esteroides, y ahora mismo nadie habla de ello. Todos elogiamos al jugador maduro que cometió un error, siguió adelante y destroza la bola a sus 40 años.

No quiero buscar explicaciones para el bajo rendimiento de José Altuve y Alex Bregman en las tapas de los cubos de basura. Lo quiero hacer en que es completamente imposible sobreponerse a una situación tan dura, tan vergonzante, cuyas culpas no has expiado y que te señala cada día con el dedo.

El ataque de los Astros, que dominaba la proporción mágica del contacto, los strikeouts y las bases por bolas, con un turno demoledor en que todos los jugadores bateaban por poder, ha bajado a la tierra una vez eliminados sus esteroides tecnológicos.

Durante el periodo de 2016 a 2019 fueron el mejor ataque de la liga en promedio de bateo, OBP, SLG, wOBA y wRC+. Entendamos que 2020 es “una anomalía estadística” y el año que viene…

Dicho lo cual, el lineup de los Astros sigue siendo temible, hay mucho nombre. Michael Brantley está siendo Michael Brantley: un swing zurdo elegante y disciplinado. El alumno aventajado está siendo Kyle Tucker, que ya incluimos en nuestra lista de “no os olvidéis de ellos que tienen mucho talento”.

George Springer se acerca a su gran contrato a su nivel, aunque se antoja difícil apostar por él como center field a largo plazo (dudo de su defensa, evidentemente no de su bate). Pero su robusto 145 de wRC+ le coloca como el mejor bate de los Astros esta temporada. 

Otra pérdida, y no es poca cosa, es el bate de Yordan Álvarez, cuyo futuro está en el bateador designado, pero persiguiendo el liderato de home runs por muchos años.

Y no es que el futuro en Houston no sea esperanzador. Es simplemente que el pasado reciente fue muy bueno, demasiado, podemos decir a posteriori y cuando nos han contado la historia completa.

La rotación ha perdido a Gerrit Cole y a Justin Verlander y aun así ha permanecido a flote gracias a Zack Greinke. Un Salón de la Fama, una personalidad diferente y, metidos ya en harina de playoff, un tipo que nos dejó una actuación maravillosa en el séptimo juego de las Series Mundiales del año pasado. Sinceramente, ofrece más garantías que muchos números uno de muchos equipos que esta semana nos parecen mejores y que es muy posible que sean eliminados por unos Astros que han permanecido agazapados aguantando el chaparrón.

Si Greinke es capaz de competir, y tengo pocas dudas, más la vuelta de José Urquidy, Lance McCullers Jr. y que tanto Framber Valdez como Cristian Javier, que como rookies han hecho un trabajo excepcional, cuidado con los Astros. Que en septiembre las narrativas cambian muy rápido y los malos siempre ganan.

Lo que sí que da miedo es el bullpen. Han perdido activos por lesiones y por la agencia libre. Los brazos que han tenido que asumir la responsabilidad no han hecho el trabajo. Los Astros han usado mucho el bullpen en situaciones comprometidas y sencillamente se ha derrumbado.

Pero en una temporada atípica, de mínimos y llena de problemas, Houston pueden hacer borrón y cuenta nueva de cara a octubre y convertirse en un enemigo formidable. 

Pueden ganar las Series Mundiales y convertirse en el equipo más odiado sobre la faz de la tierra. No lo creo. Mucha magia tienen que obrar Dusty Baker y mi adorado Zack Greinke.

El equipo tiene mucho menos calidad, pero en ese lineup hay mucho lobo herido y ganas de legitimar lo que han ganado, o sentimiento de culpa, no lo sé y mucho menos pretendo sentar cátedra. Veremos…

 

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