AJ Preller y los Padres alcanzan la mayoría de edad

El trepidante cierre de mercado de la franquicia gestionada por AJ Preller sitúa a los Padres como el equipo de moda en las Mayores.

AJ Preller y los Padres alcanzan la mayoría de edad

Es curioso cómo puede cambiar nuestra percepción a lo largo de los años y es que AJ Preller, el gerente general y cerebro de unos San Diego Padres que han sacudido los cimientos de la Major League Baseball como no se recuerda en bastante tiempo con un frenético comportamiento en el cierre del mercado de traspasos, se ha terminado convirtiendo en el ‘poster boy’ de los abanderados del “ir a por todas y aprovechar el momento”.

Desde que fue nombrado máximo responsable para moldear a los Padres a su imagen y semejanza en agosto de 2014, los adjetivos que ha recibido Preller han sido de todo menos elogiosos, siendo puesto como el claro ejemplo de ese dicho que dice“correr antes de aprender a andar”. Recordemos que en sus inicios en el club intentó competir en un abrir y cerrar de ojos por la división en una sucesión interminable de operaciones que recibieron el apodo de ‘Prellerpalooza’ y  que no consiguió su objetivo más allá de traspasar a talentos como  Max Fried a Atlanta y Trea Turner a Washington. Recordemos también el esperpéntico episodio en el que ocultó información en el historial médico de Drew Pomeranz, cambiado por Anderson Espinoza a los Boston Red Sox, como ejemplo de ‘bienes dañados’ y que le supuso un tirón de orejas por parte de la MLB y 30 días de sanción de cara a la pared.


La contagiosa alegría de la estrella de los San Diego Padres


Sin embargo, Preller debió situarse en modo zen gracias a ejercicios de respiración o por un toque de atención por parte de los dueños para dejar paso a un modo mucho más calmado con un plan a varios años vista cuyos réditos se empezaron a observar el año pasado. La mayor obra de arte de AJ Preller fue la operación que llevó a Fernando Tatís Jr.a San Diego. Sucedió un 4 de junio de 2016 y a cambio de James Shields y parte de su salario. Esta operación, vista en retrospectiva, te saca una sonora carcajada y aspira a ser uno de los peores traspasos de la historia del béisbol. El buen hacer del gerente general de los Padres ha alcanzado un pico en los últimos días: no ha conseguido solo que el club alcance notoriedad, sino también estatus de aspirante, como ya se apunta desde las casas de apuestas.

Lograr todo esto sin llegar a descabezar al club de sus novatos más destacados es de un mérito infinito porque las piezas claves en el proyecto de futuro siguen en la organización (MacKenzie Gore, CJ Abrams, Luis Patiño, Luis Campusano o Adrián Morejón). Pero también es fruto de una paciencia de la que careció en los primeros años en el cargo y que le ha supuesto reunir tal cantidad de activos para situarle como la organización con un número mayor de promesas gracias a unos drafts plenos de acierto u operaciones como en la que se hizo con Chris Paddack procedente de los Miami Marlins.

Gracias a esa hiperactividad a lo largo del fin de semana más la jornada del lunes, los californianos han conseguido tachar todas las necesidades que tenían sobre el campo: un abridor de primer nivel (Mike Clevinger), un relevista para reforzar un bullpen errático (Trevor Rosenthal), un bate incandescente en este 2020 que aporta experiencia (Mitch Moreland) amén de un par de catchers que esperan generar química y confianza en el potente cuerpo de lanzadores (Austin Nola y Jason Castro).

De hecho, las constantes maniobras de A.J. Preller hizo que los San Diego Padres trascendiesen las fronteras de su propia deporte, mérito infinito para una franquicia que incluso ‘tanteaba’ la opción de hacerse con Leonard Fournette, el running back que acababa de ser cortado por los Jacksonville Jaguars y que incluso podría reforzar aún más la candidatura al Trofeo del Comisionado, sin descartar a Leo Messi que todavía busca su salida del Fútbol Club Barcelona o eso parece mientras escribo estas líneas.

Una cosa debe quedar clara y es que los San Diego Padres han llegado para quedarse. En la actualidad la bola de cristal no funciona del todo bien y no se puede predecir lo que va a deparar tanto este 2020 como los años venideros, pero lo que sí es evidente es que la madurez acelerada de la franquicia ha terminado convertiéndola en una de las sensaciones del momento o postularse como el club más divertido de ver en la actualidad en el béisbol con el jugador más excitante de la campaña en Fernando Tatís Jr.

Aunque el equipo de Jayce Tingler está repleto de cualidades que le convierten en un aspirante desde ya mismo, ahora queda lo más complicado: convertir expectativa en realidad. Los dos próximos meses van a convertirse en su particular prueba de fuego para comprobar de qué material está hecha la hoja de los californianos, si una que soporta con aplomo los golpes del  herrero para marcar diferencias o una a la que todavía le queda un largo camino por delante, pero en cuyo camino no quieres cruzarte ni en sueños cuando lleguen los playoffs.

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